El récord agroindustrial argentino abre una nueva discusión: cómo lograr que más pymes lleguen a exportar
El crecimiento de los envíos de productos procesados amplía las oportunidades para las empresas argentinas, pero también exige resolver con mayor planificación la logística, la documentación y la coordinación de cada operación internacional.
(NAP) El crecimiento de las exportaciones agroindustriales argentinas está llevando la discusión hacia una etapa menos visible que la producción: cómo lograr que más pymes puedan sostener operaciones internacionales de manera regular, con previsibilidad logística y capacidad para cumplir los requisitos de cada mercado.
Entre enero y agosto de 2026, Argentina exportó 84,26 millones de toneladas de productos agroindustriales por USD 37.525 millones. El volumen aumentó 10% interanual y el valor creció 13%. Durante ese período, 126 productos alcanzaron sus mayores montos de exportación de la última década, según datos difundidos por la Secretaría de Agricultura sobre la base de información del INDEC.
El dato muestra que la oportunidad no se limita a los grandes complejos exportadores. También se observa una expansión de productos con distintos niveles de elaboración, que llegan a mercados específicos y requieren condiciones particulares de transporte, documentación, conservación y entrega.
El complejo del maní ofrece un ejemplo. Entre enero y agosto, la molienda alcanzó 213.942 toneladas, un 30,7% más que en el mismo período de 2025. El procesamiento generó 84.147 toneladas de aceite de maní, 109.011 toneladas de pellets y 12.310 toneladas de otros subproductos agroindustriales.
En el mismo período, las exportaciones de maní y productos derivados sumaron 661.784 toneladas y USD 753 millones, con China, la Unión Europea, el Reino Unido, Australia y Chile entre los principales destinos.
Los ovoproductos muestran otra vía de crecimiento. Sus exportaciones superaron los USD 20,23 millones durante los primeros ocho meses del año, el mayor valor para un período enero-agosto de la última década. Se comercializaron 2.580 toneladas y el valor exportado aumentó cerca de 18% interanual, impulsado principalmente por la mejora de los precios. El huevo entero, la yema y la albúmina en polvo se utilizan como insumos para elaborar mayonesas, panificados, pastas, budines y helados.
“Detrás de cada operación hay una cadena de decisiones que puede definir su resultado. La empresa exportadora debe validar al comprador y el mercado de destino, preparar la documentación, definir el embalaje, seleccionar el medio de transporte, contratar una cobertura adecuada, organizar el almacenamiento y coordinar los tiempos de retiro, despacho y entrega”, explica Gabriel Salomón, director comercial de Jidoka, firma argentina especializada en comercio exterior y logística.
Desde Jidoka, señalan que conseguir un comprador es solo una parte del proceso: “En una exportación agroindustrial la documentación, el embalaje, el transporte, el seguro, la aduana y la entrega deben planificarse como una sola operación”.
La observación señala un problema frecuente para las empresas que intentan exportar por primera vez: una oportunidad comercial puede perder rentabilidad si la operación se diseña por etapas desconectadas. Una demora documental, un embalaje inadecuado o una mala estimación de los tiempos de tránsito pueden afectar el costo final y la relación con el comprador.
La planificación también resulta relevante para los productos que necesitan condiciones específicas de conservación o trazabilidad. En esos casos, la logística no es solamente un servicio posterior a la venta, sino una parte de la propuesta comercial. El mercado de destino, el formato del producto y el volumen disponible deben analizarse junto con la ruta, el almacenamiento y los requisitos de ingreso.
Para las pymes, el desafío consiste en transformar ese contexto favorable en operaciones repetibles. “Para las pequeñas empresas implica identificar mercados, adaptar productos, cumplir exigencias sanitarias y comerciales, y construir una cadena logística que pueda acompañar el crecimiento sin generar costos o demoras que vuelvan inviable el negocio”, explica Salomón.
El récord exportador, en ese sentido, no solo refleja que Argentina está vendiendo más al mundo. También plantea una pregunta para la próxima etapa: qué condiciones necesitan las empresas de menor escala para incorporarse de manera sostenida a los mercados internacionales y capturar mayor valor a partir de sus productos.(Noticias AgroPecuarias)






