Despiden a 255 trabajadores de una empresa avícola
La compañía atribuyó la medida a la caída de las exportaciones, la sobreoferta interna y el aumento de los costos. El gremio rechazó los despidos, denunció atrasos salariales y reclamó preservar las fuentes de trabajo.
(NAP) La crisis de Granja Tres Arroyos, una de las principales empresas de la industria avícola argentina, sumó un nuevo capítulo con la desvinculación de 255 trabajadores de la planta La China, ubicada en Concepción del Uruguay, Entre Ríos.
Los despidos se producen mientras el establecimiento permanece paralizado desde mayo y la compañía atraviesa un proceso de reestructuración financiera para hacer frente a un pasivo que ronda los US$350,9 millones.
La empresa justificó las desvinculaciones por la fuerte caída de la actividad y señaló como factores determinantes las restricciones que sufrió la exportación de carne aviar a partir de los episodios de influenza aviar, la pérdida de mercados internacionales -con China entre los principales destinos afectados-, la sobreoferta en el mercado interno, la caída de los precios y el incremento de los costos.
La decisión profundizó el conflicto con las organizaciones sindicales. La Federación Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) y el Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación de Concepción del Uruguay expresaron su rechazo a los despidos y cuestionaron el accionar de la empresa.
El gremio denuncia despidos y salarios adeudados
En un comunicado, la FTIA calificó los despidos como una medida que profundiza la crisis y sostuvo que los trabajadores vienen atravesando una situación económica crítica debido al atraso en el pago de sus salarios. Según la organización sindical, los empleados acumulan más de cinco quincenas adeudadas.
Además, afirmó que entre las personas desvinculadas hay delegados de personal y cuestionó que esa situación pueda afectar la representación de los trabajadores.
El gremio sostuvo que, mientras las organizaciones sindicales realizan gestiones con la empresa y con autoridades de Entre Ríos, Buenos Aires y Córdoba para encontrar alternativas que permitan sostener la actividad y reactivar las plantas, la compañía avanza con despidos.
La FTIA reclamó la preservación de los puestos de trabajo y pidió un mayor involucramiento de la empresa y de las autoridades nacionales.
El sindicato también expresó su preocupación por una eventual estrategia de reestructuración de pasivos previa a una presentación concursal.
Esta última interpretación corresponde al gremio y no implica que Granja Tres Arroyos haya presentado actualmente un concurso preventivo.
El conflicto de Concepción del Uruguay se inscribe en una crisis más amplia que afecta a distintas operaciones del grupo
. La planta La China permanece cerrada desde el 26 de mayo, luego de un período marcado por problemas de abastecimiento, salarios adeudados y una fuerte reducción de la actividad. Informaciones difundidas durante el proceso ubicaron en alrededor de 700 los trabajadores vinculados al establecimiento.
La situación también alcanzó a otras plantas. En julio, por ejemplo, la empresa dispuso una parada de dos semanas en su establecimiento de Río Cuarto, Córdoba, donde trabajan unos 350 empleados.
En ese momento, los trabajadores atravesaban además dificultades para cobrar sus salarios en tiempo y forma. El escenario operativo contrasta con la capacidad que supo tener la compañía. Según información publicada sobre la reestructuración financiera, Granja Tres Arroyos llegó a procesar alrededor de 760.000 aves por día, mientras que actualmente su faena se ubica en torno a las 200.000 aves diarias.
El frente laboral está estrechamente relacionado con la situación financiera de la compañía. Granja Tres Arroyos presentó a sus acreedores una propuesta para reestructurar una deuda total estimada en US$350,9 millones.
El esquema contempla diferentes condiciones para los acreedores y, según la información difundida, incluye quitas de hasta el 75% y plazos de pago que pueden extenderse hasta siete años. La propuesta también busca garantizar el abastecimiento de materias primas e insumos necesarios para recuperar progresivamente el nivel de actividad.
El plan financiero proyecta una recuperación de la faena durante los próximos meses, aunque la situación de las plantas y la disponibilidad de capital de trabajo continúan siendo factores determinantes para cualquier eventual reactivación.








