El consumo de cordero crece pero los productores advierten que la falta de frigoríficos frena el desarrollo del negocio
Las razas carniceras ganaron protagonismo en la Rural de Palermo. Los criadores dicen que la escasez de frigoríficos, los bajos precios y trabas para comercializar frenan un mercado ‘insatisfecho’.
(NAP) Mientras el consumo de carnes en Argentina continúa diversificándose y crecen las preferencias por alternativas a la carne vacuna, los productores ovinos aseguran que la carne de cordero tiene una oportunidad para expandirse, aunque enfrenta un cuello de botella que no está en el campo sino en la comercialización.
El mayor interés por las razas carniceras quedó reflejado en la 138° Exposición Rural de Palermo, donde aumentó la presencia de cabañas y animales de razas como Dorper y Texel, dos de las principales opciones para la producción de carne.
“Se ve un incremento en el consumo de la carne y también en la demanda de genética y de productores”, aseguró Matías Manfroi, integrante de la comisión directiva de la Asociación Argentina de Criadores de Dorper (foto de apertura) y representante de la cabaña Unelén.
Según explicó, ese crecimiento también se observa en las pistas de las exposiciones. “En Palermo hay más cantidad de animales que el año pasado y lo mismo pasa en otras muestras. Hay mucho interés por la raza”, afirmó.
No obstante, consideró que el gran desafío sigue siendo hacer llegar el producto al consumidor. “La difusión está, pero llega poca carne a las carnicerías. El tema son los frigoríficos, recién ahora empiezan a aparecer algunos más”, señaló.
El negocio
Para Manfroi, además de ampliar la capacidad de faena, es necesario mejorar la rentabilidad del productor.
“Hay que mejorar el precio que recibe por la carcasa para entusiasmarlo a seguir invirtiendo y aumentar la producción”, sostuvo. También reclamó herramientas de financiamiento que permitan incrementar los rodeos y profesionalizar la actividad.
Si bien indicó que comienzan a aparecer emprendimientos que comercializan cortes envasados al vacío, explicó que todavía predominan dos circuitos: una parte de la producción pasa por frigoríficos y otra continúa comercializándose mediante faena en establecimientos habilitados bajo modalidades de menor escala.
Reclamo a la industria frigorífica
Una visión similar expresó Pablo Freire, presidente de la Asociación Argentina de Productores de Texel, quien destacó el crecimiento que experimenta la raza.
“La oveja está teniendo una tendencia muy importante hacia la producción de carne y las razas modernas permiten obtener animales magros y con mayor rendimiento, como ocurrió años atrás con la ganadería bovina”, explicó.
La presencia de la raza en Palermo también refleja esa evolución: este año participaron 12 cabañas con 45 animales.
Freire fue mucho más crítico respecto del funcionamiento de la cadena comercial. “Tenemos un gran problema con la industria frigorífica. El productor entrega un excelente cordero y recibe un precio muy bajo. Siempre aparece algún argumento para descontar kilos o calidad”, cuestionó.
Según detalló, actualmente un frigorífico paga entre 70.000 y 100.000 pesos por cordero, mientras que luego el producto llega al consumidor con valores muy superiores. “Después terminan vendiendo un cordero entero en un supermercado entre 400.000 y 500.000 pesos”, afirmó.
El dirigente consideró que la principal limitante es la escasez de frigoríficos con habilitación para comercializar en distintos mercados. “Si un frigorífico de Jujuy pudiera vender en Capital Federal, se abriría mucho más el mercado. Hoy son muy pocos los que tienen esa posibilidad y eso termina perjudicando al productor”, sostuvo.
El desafío del troceo
Al igual que ocurrió con la carne porcina y aviar, los productores creen que el crecimiento del consumo dependerá de ofrecer cortes adaptados a las nuevas formas de compra.
“Tenemos que trabajar mucho el tema de los cortes. El pollo y el cerdo crecieron porque desarrollaron toda una oferta de productos trozados y elaborados. En el cordero todavía falta recorrer ese camino”, indicó Freire.
En ese sentido, también propuso avanzar hacia sistemas que permitan a los propios productores faenar en salas habilitadas bajo control sanitario, con supervisión del Senasa y de las autoridades bromatológicas, para comercializar formalmente su producción y ampliar la oferta.
Aunque la carne ovina representa una porción muy pequeña del consumo total de proteínas animales en Argentina, el sector considera que existe un amplio margen para crecer. De hecho, la Secretaría de Agricultura mantiene un Programa Nacional para la Promoción de la Carne Ovina con el objetivo de fomentar su consumo y ampliar su presencia en el mercado interno.

Texel blanco y negro.Argentina mantiene un rodeo cercano a los 12 millones de ovinos; la mayor parte se concentra en la Patagonia y el consumo interno continúa siendo reducido: mientras cada argentino consume alrededor de 116 kilos de carne al año entre vacuna, pollo y cerdo, la carne ovina representa menos de un kilogramo por habitante por año.
Datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca apuntaron que durante los primeros siete meses de 2025 las exportaciones de carne ovina alcanzaron 4.210 toneladas, 2,5% más que un año antes, con crecimiento hacia Europa y la reapertura del mercado chileno. (Noticias AgroPecuarias)








