Ponen en marcha un nuevo plan nacional para controlar y erradicar la garrapata bovina

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El Senasa reemplazó el plan vigente desde 2017 e introduce un nuevo esquema de control basado en la regionalización del país.

(NAP) El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de Argentina aprobó un nuevo Plan Nacional de Control Integrado y Erradicación de la Garrapata Común del Bovino (Rhipicephalus microplus), con el objetivo de actualizar la estrategia sanitaria frente a uno de los principales parásitos que afectan a la ganadería argentina.

La medida fue establecida mediante la Resolución 655/2026, publicada en el Boletín Oficial, y reemplaza el plan que regía desde 2017. La nueva normativa incorpora un enfoque basado en la regionalización del territorio, el control integrado del parásito, el uso racional de productos veterinarios y un fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica.

Tres estrategias

El nuevo esquema divide al país de acuerdo con las condiciones ecológicas para el desarrollo de la garrapata y establece tres estrategias diferenciadas.

Las zonas de Resguardo Sanitario corresponderán a áreas libres del parásito, donde el objetivo será preservar esa condición mediante controles permanentes.

En las zonas de Erradicación, donde aún existe presencia de la garrapata, los establecimientos deberán ejecutar planes obligatorios de saneamiento para eliminar el parásito.

Por último, las áreas de Control Poblacional comprenderán las regiones endémicas, donde las acciones estarán orientadas a reducir la carga parasitaria y evitar su dispersión hacia otras zonas.

Nuevas categorías

La resolución también redefine la clasificación sanitaria de los establecimientos ganaderos, que podrán ser considerados libres, infestados, focos, perifocos, en saneamiento, oficialmente limpios o categorizados según el nivel de resistencia de la garrapata a los tratamientos disponibles.

En las zonas de erradicación, los establecimientos infestados deberán presentar un plan de saneamiento aprobado por SENASA, con tratamientos obligatorios durante un período mínimo de doce meses. Si luego de dos años no se registran avances, será obligatorio realizar bioensayos para determinar si existe resistencia a los principios activos utilizados.

Uno de los principales cambios introducidos por la normativa es el monitoreo sistemático de la resistencia de la garrapata a los garrapaticidas.

El organismo reconoce que el uso reiterado e inadecuado de determinados principios activos favoreció la aparición de cepas resistentes, por lo que promueve un modelo de Control Integrado de Garrapatas, que combina tratamientos químicos con prácticas de manejo de potreros, control biológico y el uso de bovinos con mayor resistencia natural al parásito.

Movimientos de hacienda

La resolución incorpora además la digitalización del Formulario de Inspección y Despacho de Hacienda (FIDHA), que será obligatorio para determinados movimientos de animales.

De acuerdo con el origen y el destino de la hacienda, algunas tropas deberán cumplir con inspecciones previas, tratamientos preventivos o contar con despacho oficial antes de su traslado.

Asimismo, cuando durante controles en ruta o en el establecimiento de destino se detecten animales con garrapata viva, la tropa podrá ser rechazada y deberá regresar al campo de origen. En cambio, para los animales destinados a faena inmediata se mantiene un régimen especial que permite el traslado bajo condiciones específicas de sanidad, trazabilidad y bioseguridad.

El Senasa explicó que la actualización del plan también responde a las crecientes exigencias de los mercados internacionales respecto de los residuos de medicamentos veterinarios, especialmente tras el endurecimiento de los límites permitidos para el Fipronil en la Unión Europea. (Noticias AgroPecuarias)

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