Conservación de los suelos: ‘la siembra directa sola no alcanza’

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El exdirector nacional de Suelos del Inta aseguró que la degradación continúa por la falta de rotaciones y reposición de nutrientes. Reclamó políticas de incentivo a los productores.

(NAP) En el marco del Día Nacional de la Conservación del Suelo, celebrado el pasado 7 de julio, el exdirector nacional de Suelos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, Roberto Casas, advirtió que la degradación de los suelos agrícolas argentinos continúa siendo uno de los principales desafíos para la producción, pese a los avances tecnológicos logrados en las últimas décadas.

En declaraciones a Agroindustria en foco, por ECo Medios AM 1220, Casas explicó que la expansión de la agricultura intensiva sin rotaciones adecuadas profundizó los procesos de deterioro y remarcó que la siembra directa, aunque significó un cambio trascendental, “no resolvió por sí sola el problema”.

“La siembra directa hizo un aporte tecnológico muy importante a la conservación de los suelos, pero no aportó el 100%. Al principio se aplicaba con rotación de cultivos, pero después comenzó a hacerse con monocultivo de soja, que deja muy poca cobertura y eso favoreció procesos de compactación y erosión”, afirmó.

El especialista explicó que la cobertura permanente del suelo constituye uno de los pilares de una agricultura sustentable y destacó el papel que cumplen las rotaciones y los cultivos de servicio.

“Lo que hay que evitar es que el suelo quede desnudo. Cuando el suelo queda sin cobertura actúan el agua y el viento y disminuye la actividad biológica. Es fundamental mantenerlo siempre cubierto”.

En ese sentido, señaló que especies como avena, centeno o trigo pueden utilizarse entre dos cultivos comerciales para proteger el suelo y mejorar su funcionamiento.

Consultado sobre los cambios registrados en los últimos años, Casas consideró que existe una mayor conciencia sobre la necesidad de conservar el recurso, aunque reconoció que el proceso es todavía lento.

“Hay provincias que están trabajando muy bien, como Córdoba y Entre Ríos, donde existen incentivos para quienes aplican tecnologías conservacionistas y campañas muy fuertes de educación sobre conservación de suelos”, indicó.

A su juicio, ese tipo de políticas debería extenderse al resto del país para acelerar la adopción de buenas prácticas.

Incentivos antes que sanciones

Uno de los principales planteos del exdirector del Inta apunta a reemplazar los enfoques punitivos por programas de promoción.

“Hay que mostrarle al productor que, si hace bien las cosas, tendrá beneficios, ya sea mediante desgravaciones impositivas, acceso a créditos blandos, maquinaria o capacitación”, explicó.

Según Casas, las leyes basadas únicamente en obligaciones y sanciones generan resistencia y dificultan su aprobación, mientras que las políticas de fomento pueden lograr mejores resultados.

Fertilidad

Además de la erosión, el especialista advirtió también sobre otro proceso la pérdida de fertilidad de los suelos.

“Estamos reponiendo aproximadamente el 40% de los nutrientes que extraen los cultivos. El suelo funciona como un banco: los nutrientes salen con cada cosecha y también se exportan cuando exportamos soja o maíz. Ese es otro aspecto central del deterioro”, graficó.

“La recuperación es posible”

Pese al diagnóstico, Casas sostuvo que el deterioro puede revertirse. “La tecnología está disponible y no se trata de prácticas excesivamente costosas. Es una cuestión de aplicación y de convencimiento del productor. La recuperación es totalmente posible si se adoptan las herramientas adecuadas”, concluyó.

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