Las 2 realidades de la agroindustria argentina

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Las exportaciones de granos, carnes y derivados aumentaron 13,2%. Los fabricantes nacionales de maquinaria y tecnología atraviesan caída de ventas, problemas financieros y despidos.

(NAP) La agroindustria argentina muestra 2 realidades que, aunque parecen contradictorias, responden a dinámicas diferentes: mientras las exportaciones de productos agropecuarios y sus derivados registran un crecimiento significativo, una parte de la industria que fabrica maquinaria y tecnología para la agricultura atraviesa una situación crítica.

Según el Consejo Agroindustrial Argentino, las exportaciones agroindustriales alcanzaron los US$ 42.304 millones entre enero y septiembre de 2026, con un crecimiento interanual del 13,2%. En septiembre, las ventas externas sumaron US$ 5.500 millones, un 13,6% más que en el mismo mes del año pasado.

El resultado estuvo impulsado por distintos complejos, entre ellos girasol, maíz y carne y cuero vacuno. También se destacaron los avances de las cadenas porcina, algodonera y de otros productos agroindustriales. Los datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, elaborados sobre estadísticas del Indec, registraron a su vez un crecimiento del 13% en el valor exportado y del 11% en volumen durante los primeros nueve meses.

Esto último dato de la Sagyp es importante: el crecimiento no se explica solamente por mejores precios internacionales. También hubo mayores cantidades comercializadas. La demanda externa permitió colocar más productos argentinos en distintos mercados, aunque el desempeño no fue uniforme entre todos los complejos.

Una realidad diferente

La situación cambia cuando se observa a las empresas que producen tractores, cosechadoras, sembradoras, implementos y tecnología para el agro. Su actividad depende en gran medida de las inversiones que realizan productores y contratistas en el mercado interno.

En este segmento, los indicadores muestran dificultades. Durante el segundo trimestre de 2026, las ventas de tractores cayeron 23,3% interanual y las de cosechadoras retrocedieron 22,1%. En cambio, los implementos crecieron 9,6% y las sembradoras, 1,5%.

La menor demanda se combina con problemas de financiamiento, costos industriales elevados y capacidad ociosa. Problemas que complicaron a marcas como Meltafor y Pauny

Aunque el sector agropecuario genera divisas a través de sus exportaciones, eso no significa que los productores necesariamente destinen esos ingresos a renovar maquinaria.

La decisión de inversión depende de la rentabilidad de cada actividad, los costos, las tasas de interés y las expectativas económicas.

A ese escenario se agrega la mayor competencia de equipos importados, especialmente de China. La apertura comercial amplió la oferta disponible y expuso a los fabricantes nacionales a productos que, en determinados segmentos, llegan al mercado con precios considerablemente inferiores.

Un relevamiento del mercado de tractores mostró que los equipos importados representaron el 28,4% de las unidades vendidas durante el primer semestre de 2026, frente al 16,3% de un año antes. Esto ocurrió en un mercado que, al mismo tiempo, se contrajo 26,6%.

El avance de las importaciones, por lo tanto, no se produjo en un mercado en expansión, sino en uno con menos operaciones y mayor competencia por las ventas.

De todos modos, hay que distinguir la participación de los equipos extranjeros del volumen total importado. Según datos de importaciones de maquinaria agrícola, entre enero y septiembre ingresaron productos por US$ 617 millones, un 6,8% menos que en igual período de 2025. Es decir, no aumentó el valor total importado, aunque los equipos extranjeros ganaron participación en determinados segmentos del mercado.

La apertura comercial es, entonces, un factor concreto de presión sobre los fabricantes locales, pero no alcanza para explicar por sí sola la crisis. La caída de la demanda interna y las dificultades financieras también tienen un peso importante.

Plantium y Gentec, un ejemplo

La situación de Plantium y Gentec, que despidieron a más de 100 trabajadores y cerraron temporalmente su planta de Villa Constitución, permite observar cómo se combinan esos factores.

Las empresas, dedicadas al desarrollo de tecnología para el agro, sufrieron una caída de ventas y problemas para cobrar a sus principales clientes, entre ellos Metalfor y Pauny. Según su propietario, Jorge Gentili, Gentec dependía de apenas cuatro compradores principales. Metalfor acumuló una deuda cercana a los $500 millones entre cheques rechazados y saldos de cuenta corriente, mientras que también mencionó dificultades de pago de Pauny y la interrupción de compras de Agco.

A esos problemas se sumaron el endeudamiento propio, la retracción de la demanda y la competencia de equipos importados. Los trabajadores señalaron que algunos sistemas de piloto automático chinos llegan a costar hasta cinco veces menos que los desarrollados por Plantium.

El caso muestra que la crisis no responde exclusivamente a la apertura importadora: también está vinculada con la situación de los fabricantes de maquinaria, la falta de inversión de los productores y los problemas de cobranza dentro de la propia cadena industrial.

Dos mercados, dos dinámicas

La comparación permite entender por qué pueden crecer las exportaciones agroindustriales mientras se deteriora una parte de la industria vinculada al campo.

Los complejos de granos, aceites, carnes y otros productos primarios y derivados encuentran oportunidades en los mercados internacionales y consiguieron aumentar sus ventas externas. En cambio, los fabricantes nacionales de maquinaria y tecnología dependen en buena medida de un mercado interno cuya demanda se encuentra debilitada y donde la competencia importada ganó terreno.

No hay contradicción entre ambos resultados: se trata de actividades con mercados, clientes y condiciones de competitividad diferentes.

El buen desempeño exportador no garantiza automáticamente una mayor inversión en maquinaria nacional ni una mejora para todos los eslabones de la cadena. Y aunque la apertura de las importaciones agrega presión sobre la industria local, atribuirle toda la crisis sería simplificar un problema en el que también intervienen la caída de las ventas, el financiamiento, los costos y las dificultades de cobro. (Noticias AgroPecuarias)

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