Alimentos: el ‘Puede contener’ ya no podrá usarse en el etiquetado como advertencia genérica
Son nuevas directrices del Codex Alimentarius de la FAO. El cambio obliga a la industria alimentaria a revisar cómo gestiona la contaminación cruzada.
(NAP) Las nuevas directrices del Codex Alimentarius de FAO y OMS establecen que las advertencias precautorias sobre alérgenos, como “Puede contener…”, solo deben utilizarse cuando exista un riesgo de presencia no intencional que haya sido identificado y evaluado científicamente.
El cambio obliga a la industria alimentaria a revisar cómo gestiona la contaminación cruzada y puede tener impacto directo sobre la producción y el acceso a mercados.
Los alérgenos son sustancias presentes en determinados alimentos que pueden desencadenar una reacción del sistema inmunológico en personas sensibles, aun cuando se encuentren en cantidades muy pequeñas. Entre los más conocidos están la leche, el huevo, el maní, la soja, los frutos secos, el trigo, el pescado y los mariscos.
El criterio apunta a terminar con el uso indiscriminado de frases precautorias que, en la práctica, pueden funcionar como una cobertura general frente a eventuales reclamos.
A partir de las nuevas directrices, el etiquetado precautorio de alérgenos (PAL) debe estar sustentado en una evaluación del riesgo y aplicarse cuando las medidas de control no permiten evitar o controlar suficientemente la presencia accidental del alérgeno.
Los alérgenos son sustancias presentes en determinados alimentos capaces de provocar reacciones del sistema inmunológico en personas sensibles, incluso en cantidades muy pequeñas. Entre los más conocidos se encuentran la leche, el huevo, el maní, la soja, los frutos secos, el trigo, el pescado y los mariscos.
El nuevo estándar internacional fue aprobado por la Comisión del Codex Alimentarius en julio de 2026 y busca que expresiones como “Puede contener” sean más consistentes y tengan un significado real para los consumidores. El organismo advirtió que el uso excesivo de estas advertencias puede llevar a que las personas alérgicas desconfíen de los rótulos o directamente ignoren las advertencias.
Para la industria agroalimentaria argentina, el desafío pasa ahora por demostrar que sus procesos permiten prevenir y controlar la presencia accidental de alérgenos. Esto implica reforzar la gestión de materias primas, las líneas de producción, la limpieza de equipos y los procedimientos destinados a evitar la contaminación cruzada.
El cambio tiene además una dimensión comercial. Una advertencia colocada sin una evaluación adecuada puede llevar a excluir innecesariamente determinados productos de consumidores alérgicos, mientras que una advertencia que no esté justificada puede perder valor como herramienta de protección.
Argentina ya cuenta con requisitos específicos para la declaración de alérgenos en los alimentos envasados. La normativa distingue entre los alérgenos que forman parte de la formulación —que deben declararse como “Contiene”— y aquellos cuya presencia accidental podría producirse durante el proceso, para los cuales puede utilizarse “Puede contener”.
El nuevo marco internacional pone el foco, precisamente, en ese segundo caso: el “Puede contener” deja de ser una fórmula genérica y pasa a estar asociado a una evaluación concreta del riesgo. Para una industria que exporta alimentos, esa diferencia puede convertirse en un nuevo requisito técnico para demostrar la seguridad de sus procesos.
Opiniones
Gustavo Polenta, investigador del Inta y miembro del ámbito científico que trabajó en la elaboración de las recomendaciones de FAO y OMS que sirvieron de base al nuevo criterio del Codex, advirtió que la gestión de alérgenos comienza a adquirir una dimensión estratégica para las empresas. La FAO señala que las nuevas directrices buscan justamente que estas advertencias se utilicen solo cuando el riesgo haya sido evaluado científicamente y no pueda controlarse adecuadamente mediante buenas prácticas.
Para Polenta, además, el problema no se limita al consumidor. En un esquema de comercio internacional, una empresa que no pueda demostrar que controla adecuadamente los alérgenos puede quedar expuesta a mayores exigencias de los mercados y de los organismos de control. La gestión del riesgo, por lo tanto, pasa a formar parte también de la competitividad de la industria alimentaria.
Carolina Motto, ingeniera en alimentos especializada en alérgenos, pone el foco en otra consecuencia: una advertencia precautoria utilizada sin fundamento también puede limitar comercialmente a un producto. Si una empresa coloca “Puede contener” sin que exista un riesgo real evaluado, puede terminar excluyendo innecesariamente a consumidores alérgicos que podrían consumir ese alimento de manera segura. La especialista señaló que este problema alcanza a toda la familia de la persona alérgica y que casi el 70% de los hogares en los que hay un integrante con alergia termina excluyendo esos alimentos.
Gustavo Polenta y Carolina Motto estarán disertando sobre estas cuestiones en la próxima edición de Tecno Fidta, que se realizará en el predio ferial La Rural entre el 15 y 18 de septiembre. (Noticias AgroPecuarias)








