La economía argentina a dos velocidades

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La micro del agro ya adaptada, o en proceso, al nuevo escenario macro. Ajuste de costos fijos, búsqueda de eficiencia en todos los procesos, manejo detallado de fondos excedente.

(NAP) En julio de 2026 los precios de los granos recuperaron lo que habían perdido en junio, empujados por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, la guerra entre Rusia y Ucrania y una ola de calor en Europa.

La economía argentina avanza en serrucho: creció 1,7% promedio en los cinco meses en que el EMAE dio positivo, todavía lejos del 3% a 5% anual sostenido que el país necesita, evaluó un trabajo realizado por la consultora Zorraquín – Menesse .

El negocio ganadero se sostiene con precios estables y atractivos: la faena cae 7% contra 2025, el peso medio de faena llega a 240 kilos por cabeza, el más alto en muchos años, y el consumo interno se estabiliza entre 45 y 47 kilos por habitante al año. Puertas adentro, el mes fue de planeamiento: definición de escenarios de rentabilidad, cierre de arrendamientos y armado de la estrategia comercial.

Liderazgos en pugna

En la Universidad de Harvard, el Profesor Gary Orren, de la Cátedra de Persuasión, lleva veinte años enseñando y dando clases con una sola película. Siempre la misma: ”12 hombres en pugna” (12 Angry Men), filmada en 1957, en blanco y negro. Transcurre casi íntegramente en una habitación. Doce hombres. Una mesa. Una decisión que puede costarle la vida a alguien. Para los quieran verla, está en la plataforma de Amazon Prime Video.

En esa sola película, el profesor encuentra todo lo que necesita: cómo se forma y se destruye el consenso bajo presión, por qué las mayorías se equivocan, cómo una sola voz disidente —sostenida con paciencia, sin levantar la voz— puede cambiar el resultado de una deliberación entera. Lo que nos impresiona no es la película. Lo que nos impresiona es la convicción de Orren de que la complejidad del liderazgo humano cabe en un único caso bien elegido. Que no hacen falta veinte ejemplos. Que uno solo, analizado con profundidad y honestidad, alcanza.

En los cuarenta días del Mundial de fútbol de 2026 en Estados Unidos, tuvimos exactamente esa sensación. Pensamos que cualquiera que quiera enseñar liderazgo de verdad, puede hacerlo con este caso. Con este equipo. Con esta sola historia. Doce hombres también, once jugadores más el técnico, con un objetivo a enfrentar.

No salieron campeones. Y sin embargo el torneo dejó imágenes, situaciones, momentos, preguntas sobre conducción, equipos y personas que merecen ser pensadas y analizadas con cuidado.

Las empresas con las que trabajamos diariamente son, en esencia, grupos humanos que producen bajo presión. Presión climática, financiera, de mercado, de familia. Con recursos que nunca alcanzan del todo, con personas de edades y experiencias muy distintas que deben coordinarse y trabajar codo a codo en la buenas y en las malas. Y con la exigencia de sostener ese esfuerzo en años donde el resultado no siempre premia lo que se hizo bien.

El dueño o gerente conduce (el Scaloni o el Messi según la instancia). A veces con método, pero muchas otras con la intuición que dan décadas de trabajo. Enfrenta el mismo dilema que cualquier conductor de equipo: cómo motivar de manera diferente a personas en momentos distintos de su vida. El encargado de sesenta años que conoce cada lote, cada ciclo y cada error que cometieron juntos, y que necesita que reconozcan ese saber sin que se sienta un obstáculo para lo nuevo. El profesional joven que llegó con tecnología y energía, y que necesita espacio para equivocarse sin que cada error sea una catástrofe. El hijo o la hija que quiere llevar la empresa hacia un lugar distinto y tiene que negociar eso con quien la construyó.

Las empresas agropecuarias no siempre salen campeonas. A veces la campaña no da, el precio derrumba el margen, las retenciones suben y bajan, los créditos son caros, la sucesión se complica, el equipo se fractura. Pero el modo en que se compite en esos momentos —cómo se conduce, cómo se conversa, cómo se mantiene unido lo que podría dispersarse— determina si la empresa tiene futuro más allá de esa temporada difícil.

Entendemos que hay mucha relación entre la Selección Argentina de Messi y Scaloni y las empresas agropecuarias. Y, como Gary Orren en Harvard en un solo ejemplo, si lo analizamos y desmenuzamos, podemos encontrar varias explicaciones y respuestas para nuestras empresas. Recordando que siempre hay un nuevo partido por delante. Eso nos obliga a bajar prejuicios y a buscar la verdad necesaria en cada momento.

La macro en la micro

En serrucho. A dos velocidades. Así va la economía. La macro y la micro. Cuando parece que un mes la economía crece, al mes siguiente el EMAE da para abajo. En serrucho. Si se miden doce meses, la economía creció en cinco meses un 1,7% en promedio. Falta todavía para llegar al 3% a 5% anual sostenido que necesita el país para salir de años de fracasos. Y ahí aparece lo de las velocidades. Sectores que crecen bien y sectores que decrecen mal o no crecen. El consumo es lo mismo, desparejo. Pero frío en centros urbanos y conurbanos, donde hay mucha gente y donde se concentra una buena parte del empleo (y de los votos).

Inflación a la baja y quizás tocando el 1% mensual en el último trimestre. El riesgo país también está a la baja, queriendo perforar los 400 puntos, con las calificadoras de riesgo mejorando el perfil de los bonos argentinos. Dato clave para tener alguna posibilidad de que el crédito accesible pueda dinamizar inversiones y lubricar el funcionamiento diario de las empresas, con capital de trabajo a tasas razonables. Y permitiendo “limpiar” la mora que existe en los bancos, en particular por parte de personas.

Superávit fiscal positivo,  pero forzado

Superávit fiscal en positivo, pero mucho más forzado que el año pasado, con un aumento en lo que se denomina deuda flotante del Estado (la cantidad de pagos a proveedores que se “patean”). Y esto pone límite al deseo declarado del gobierno de seguir bajando impuestos distorsivos.

El superávit comercial positivo genera la (rara) impresión que sobran dólares en la Argentina. Ya se habla de que vamos camino a contraer la “enfermedad holandesa” (cuando el exceso de dólares en un país le resta competitividad). Sería inédito en la historia y en la cultura, donde un dólar siempre encuentra a alguien que lo quiera. El tipo de cambio en el orden de los 1500 $/dólar le mejoró la cara un poquito a la competitividad exportadora. Creemos que un suave deslizamiento del dólar, sin pasar a inflación, sería una buena noticia a mediano plazo. Pero ya nadie pide al gobierno que haya devaluación como solución. Un poco por política económica, y otro por fundamentals del mercado, el dólar no parece ser hoy el problema. Veremos si en el período pre electoral 2027 vuelve la demanda, potenciada como “refugio de valor”.

La micro del agro

La micro del agro ya adaptada, o en proceso, al nuevo escenario macro. Ajuste de costos fijos, búsqueda de eficiencia en todos los procesos, manejo detallado de fondos excedentes, toma de créditos más quirúrgicos, retención y motivación de equipos, incorporación de tecnología y soporte de inteligencia artificial en administración. Y sabiendo que la búsqueda de escala es una condición exigida en entornos como el actual.

Poca expectativa de tener una gran mejora en aspectos estructurales a pesar de la licitación de rutas o de la Hidrovía. Sabiendo que para dar vuelta la eficiencia y baja de costos por ese lado, falta bastante.

A medida que avancemos hacia las elecciones, habrá más ruidos. Sobre todo si los candidatos que sean oposición muestran un discurso rupturista con el manejo racional de la economía. Hay bastante confianza de que no hay margen, entre los candidatos con posibilidades, de ir para atrás con los principios básicos de la economía. Si bien Argentina siempre sorprende, quizás esta vez sea(Noticias mAgroPecuarias)

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