El yacón gana interés en el NOA como cultivo alternativo

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Aunque es una producción de nicho, esta raíz se cultiva en Salta y Jujuy y comenzó a evaluarse en Tucumán y Córdoba, por su potencial para la agricultura familiar.

(NAP) El yacón (Smallanthus sonchifolius), una planta originaria de los Andes cultivada por sus raíces tuberosas crujientes y dulces, mantiene en el país una presencia productiva acotada pero sostenida, concentrada históricamente en el NorOeste Argentino.

Investigaciones de la Universidad Nacional de Jujuy y otros organismos académicos coinciden en que las principales áreas de cultivo se ubican en los valles templados de Salta y Jujuy y en el extremo sur de la Quebrada de Humahuaca, donde forma parte de sistemas tradicionales de agricultura familiar. La bibliografía disponible señala que el cultivo se distribuye en numerosas localidades andinas desde Ecuador hasta el NOA argentino.

A diferencia de otras economías regionales, no existen estadísticas oficiales recientes sobre superficie sembrada, producción total o exportaciones de yacón en Argentina, lo que refleja su carácter de cultivo de pequeña escala. Los estudios disponibles describen una comercialización principalmente orientada a mercados locales, ferias rurales y consumidores interesados en alimentos funcionales, más que a cadenas agroindustriales consolidadas.

En los últimos años, el interés por el yacón creció por su contenido de fructooligosacáridos e inulina, compuestos asociados a propiedades prebióticas.

Esa característica impulsó ensayos y actividades de extensión del INTA Salta y de cooperativas rurales para evaluar su incorporación en huertas familiares y sistemas diversificados de producción.

Tucumán también comenzó a explorar su potencial. Un informe del Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán (Idep) lo presenta como un cultivo alternativo para zonas de piedemonte, apto para diversificar producciones regionales y abastecer nichos de alimentos saludables. Experiencias más recientes en Córdoba muestran que el cultivo puede adaptarse a otras regiones templadas del país, aunque todavía en escala experimental o de autoconsumo.

Consumo

El yacón se utiliza fresco, en ensaladas, jugos, deshidratados y jarabes, siguiendo usos tradicionales andinos. Sin embargo, la evidencia disponible indica que su consumo en Argentina sigue siendo reducido y concentrado en circuitos especializados, por lo que aún no puede hablarse de un mercado masivo comparable al de otras raíces y tubérculos.

Especialistas consideran que el principal potencial del yacón en Argentina no está en el volumen, sino en su valor agregado como alimento funcional y en su aporte a estrategias de diversificación de la agricultura familiar del NOA. La falta de datos productivos consolidados y de una cadena comercial estructurada muestra que, por ahora, se trata de una producción emergente de nicho más que de una economía regional consolidada.

Las hojas: además de las raíces, el yacón genera un abundante follaje que puede aprovecharse para infusiones herbales, compostaje y, en menor medida, como forraje complementario. Aunque existen estudios sobre sus compuestos antioxidantes.

Para los fanáticos del animé, el nombre yacón puede recordar a Yakon, el monstruo de Dragon Ball Z que absorbía energía luminosa. En la realidad, si bien es una raíz y, por lo tanto, se desarrolla y vive en la oscuridad, es finalmente dulce y crujiente y puede ser una buena altrenativa productiva regional. (Noticias AgroPecuarias)

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