Estrecho de Ormuz: por qué una crisis geopolítica puede disparar el costo mundial de los fertilizantes Por

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La advertencia no es nueva. En 1898, el químico británico William Crookes alertó que una interrupción del comercio internacional de nitratos podía comprometer tanto la producción de alimentos como la fabricación de explosivos.

(NAP) Un informe publicado por el IIDS (Instituto INternacional para el Desarrollo Sustentabele ), asegura que proximadamente el 30 % de los fertilizantes comercializados a escala mundial están atrapados detrás del estrecho de Ormuz desde que los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán desencadenaron un bloqueo militar a finales de febrero.

Meses después, la crisis de precios resultante revive una pregunta que el mundo se planteó por última vez hace más de un siglo: ¿qué ocurre cuando las materias primas que alimentan al planeta pasan por un punto de estrangulamiento?

Un informe publicado por IISD  (iuCada vez que aumenta la tensión en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta, también crece la preocupación por el abastecimiento mundial de fertilizantes.

La advertencia no es nueva. En 1898, el químico británico William Crookes alertó que una interrupción del comercio internacional de nitratos podía comprometer tanto la producción de alimentos como la fabricación de explosivos.

Aquella preocupación impulsó el desarrollo del proceso Haber-Bosch, tecnología que permitió producir fertilizantes nitrogenados sintéticos utilizando gas natural como materia prima y que, más de un siglo después, continúa siendo la base de la industria mundial.

Actualmente, la producción de fertilizantes nitrogenados depende del suministro de gas natural. Por esa razón, cualquier interrupción en las exportaciones desde países productores como Qatar, Arabia Saudita o Rusia repercute rápidamente sobre los precios internacionales.

Según el IISD, una interrupción prolongada del tránsito por el estrecho de Ormuz podría afectar una parte significativa del comercio mundial de fertilizantes y de gas natural licuado, elevando los costos de producción agrícola y generando riesgos para la seguridad alimentaria.

La FAO también advirtió que los países con menor producción local de fertilizantes y menor capacidad para subsidiar a sus productores serían los más expuestos a un escenario de escasez.

Efecto sobre la agricultura

El nitrógeno es uno de los nutrientes esenciales para el desarrollo de los cultivos. Aunque algunas leguminosas pueden fijarlo naturalmente desde la atmósfera, la mayoría de los cereales y oleaginosas requieren fertilización para mantener altos niveles de productividad.

Por eso, cualquier aumento del precio internacional de la urea y otros fertilizantes nitrogenados termina trasladándose a los costos de producción agrícola.

Mientras algunos gobiernos responden con subsidios o restricciones a las exportaciones para proteger sus mercados internos, organismos internacionales advierten que estas medidas pueden agravar la escasez global.

El IISD sostiene que la actual dependencia del gas natural reabre el debate sobre alternativas de producción.

Una de ellas es el denominado amoníaco verde, obtenido mediante electrólisis del agua utilizando electricidad proveniente de fuentes renovables.

Esta tecnología ya existía hace un siglo, pero perdió competitividad cuando el gas natural se convirtió en una materia prima abundante y barata. Hoy vuelve a cobrar protagonismo debido a la necesidad de reducir emisiones de carbono y disminuir la dependencia de combustibles fósiles.

No obstante, la Agencia Internacional de Energía estima que producir amoníaco verde todavía resulta entre un 10% y un 100% más costoso que fabricar amoníaco convencional, dependiendo del precio de la energía y de las condiciones de cada país.

El desafío también está en el campo

Más allá del origen del fertilizante, el informe sostiene que otra parte de la solución consiste en utilizar mejor el nitrógeno.

El uso excesivo genera pérdidas económicas para el productor y aumenta las emisiones de óxido nitroso, uno de los gases de efecto invernadero más potentes.

Por ello, la industria impulsa la estrategia de las 4R: aplicar la fuente correcta, en la dosis adecuada, en el momento oportuno y en el lugar preciso. Estas prácticas, junto con cultivos de cobertura y un mejor manejo del suelo, permiten reducir costos y mejorar la eficiencia del uso de fertilizantes.

El IISD concluye que la crisis pone nuevamente sobre la mesa una discusión histórica: cómo reducir la dependencia de cadenas de suministro vulnerables y construir sistemas agrícolas más resilientes.

Más de un siglo después de la advertencia de William Crookes, el desafío ya no consiste únicamente en asegurar el abastecimiento de fertilizantes, sino también en producirlos de manera más sostenible y utilizarlos con mayor eficiencia en los sistemas agrícolas.(Noticias AgroPecuarias)

Material editado con la ayuda de IA, sobre la base de un informe del IISD, firmado por Por Darcie Doan 

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