Su tatarabuelo introdujo la raza Angus al país hace 147 años y hoy sigue escribiendo su historia en Palermo

Spread the love

Una familia con seis generaciones de criadores, un largo recorrido en las pistas de la Expo Rural y una continua apuesta por la innovación.

(NAP) Hace 147 años, Carlos Francisco Guerrero Cueto ingresó desde Escocia los primeros ejemplares Aberdeen Angus a Argentina. Se trataba de dos vaquillonas y un toro que marcaron el inicio de la raza en el país, pero también de una extensa historia familiar signada por la innovación.

Quien hoy escribe sus páginas es Carlos José Pestalardo Guerrero, tataranieto de aquel pionero y un habitué de la Exposición Rural de Palermo con su cabaña “Charles de Guerrero”, oriunda de San Antonio de Areco.

“Siempre me preguntan si la historia pesa. Yo considero que es un respaldo y una marca para seguir superando. Lo más lindo es ver que con 147 años la cabaña sigue a la vanguardia, compite en Palermo, gana premios y tiene genética usada masivamente en todo el país”, expresó el ingeniero en producción agropecuaria.

Con un rodeo de 200 vacas de pedigree, 300 puras controladas y casi 2000 madres, y una fuerte apuesta por la genética, la familia Guerrero afirma tener el mismo afán que aquel criador que sentó las bases de la ganadería argentina. Y es lo que transmite a otros establecimientos de todo el interior productivo.

“Nos enorgullece mucho que nuestra genética sea demandada por otras cabañas para hacer sus propios reproductores y en los sistemas comerciales para producir carne”, destacó Carlos José, quien señaló que su programa de mejoramiento se centra en la eficiencia de conversión, la facilidad de parto, el buen peso al destete y la calidad de carcasa.

Naturalmente, “Charles de Guerrero” es habitué en las exposiciones de Palermo, donde fueron muchos los miembros de la familia que recorrieron sus pistas y marcaron historia.

“Es muy lindo estar acá. Porque llegar es fácil, pero lo difícil es mantenerse, y eso venimos a demostrar año a año, a un lugar que es una vidriera, pero también un punto de encuentro con clientes y amigos. Nos llena de orgullo”, afirmó el ingeniero, quien recuerda muy nítidamente la primera vez que se subió a la manga junto a su abuelo y aquel día que, con solo 25 años, asumió la conducción de la empresa familiar.

En el trabajo diario, y en cada visita a la Expo Rural, lo acompañan sus primos y tías, los “guerreros” -como él los define- que comparten una historia de larga data en la ganadería argentina y una pasión diaria. “A esto lo llevo muy adentro. Es un trabajo que disfruto mucho y, afortunadamente, soy consciente de eso”, concluyó el criador.(NoticiasAgroPecuarias))

También le puede interesar...