Una mirada sobre el presente y el futuro del girasol argentino

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Genética, cooperación internacional y nuevos desafíos para la cadena. Durante años, los límites establecidos para la composición del aceite no contemplaban las particularidades ambientales.

(NAP) Mariano Bernardo, responsable del programa de breeding de girasol de Limagrain Argentina e integrante de ASAGIR e ISA, analiza los desafíos sanitarios, productivos y tecnológicos que marcan el futuro del cultivo.

En un contexto de creciente demanda internacional, el girasol argentino consolida su posicionamiento como proveedor confiable para distintos mercados.

Al mismo tiempo, la cadena enfrenta nuevos desafíos vinculados a la sanidad, la innovación genética, la sustentabilidad y la necesidad de fortalecer el intercambio de conocimientos entre productores, industria e investigadores.

Desde su experiencia en programas de mejoramiento genético y su participación en espacios de articulación técnica nacionales e internacionales, Bernardo aporta una mirada sobre las oportunidades que se abren para el cultivo y el papel que pueden desempeñar la investigación y la cooperación para acompañar su crecimiento.

Obtener  una variedad puede demandar años de trabajo antes de llegar al productor, pero los desafíos del cultivo aparecen todos los días.

Entre esa mirada de largo plazo y las necesidades concretas del presente se mueve Mariano Bernardo, Ingeniero Agrónomo, Magíster en Producción Vegetal especializado en mejoramiento genético y responsable del programa de breeding de girasol de Limagrain Argentina.

Su reciente designación como vocal titular y secretario de Ciencia y Técnica de ASAGIR (Asociación Argentina de Girasol), junto con su participación en el Directorio de la International Sunflower Association (ISA), amplía una tarea que comenzó mucho antes de ocupar espacios de representación: generar conocimiento para contribuir al desarrollo del cultivo y de toda su cadena de valor.

 “Pensé que me iba a dedicar más a la producción, pero cuando entré al mundo del breeding me apasionó y seguí hasta el día de hoy”, cuenta Bernardo, cuya trayectoria profesional estuvo siempre vinculada al mejoramiento genético.

Tras sus primeros años trabajando en trigo, se especializó en girasol y hoy lidera desde Limagrain un programa que desarrolla genética para Argentina y otros mercados como África y Sudáfrica.

ASAGIR: un espacio para construir soluciones colectivas

ASAGIR reúne a todos los eslabones de la cadena: proveedores de insumos, productores, comercializadores, industria aceitera e instituciones científico-tecnológicas.

En ese ámbito, Bernardo integra el área de Ciencia y Técnica junto a otros investigadores y referentes del sector, participando en la discusión de problemáticas que exceden a cualquier empresa en particular.

Una de las tareas más recientes fue la organización de la sala científica en “Mar de Girasol”, la 8va edición del Congreso Argentino de Girasol en abril de 2026: convocar a los investigadores y evaluar los trabajos y pósters presentados.

Otro caso que refleja el trabajo conjunto de la cadena estuvo vinculado a la actualización de las normativas que regulan la comercialización del aceite de girasol.

Durante años, los límites establecidos para la composición del aceite no contemplaban las particularidades ambientales de algunas regiones del norte argentino.

Las altas temperaturas durante la maduración modifican naturalmente el contenido de ácido oleico del grano, generando aceites que, aun siendo de excelente calidad, quedaban fuera de las categorías previstas por la normativa vigente.

. A través del trabajo articulado entre distintos actores del sector, se promovieron modificaciones que permitieron reconocer estas características y adecuar la reglamentación a la realidad productiva de esas zonas.

Hay temas que una empresa sola difícilmente pueda resolver. Cuando toda la cadena trabaja de manera coordinada, aparecen soluciones que benefician al conjunto”, explica.

Lo desafíos sanitarios

Desde ASAGIR se impulsan actividades de capacitación, promoción de buenas prácticas y espacios de intercambio técnico para acompañar a productores y asesores.

Para Bernardo, uno de los principales valores de la asociación es la posibilidad de escuchar a todos los actores involucrados. “Si no estás donde se nuclea la cadena, se puede perder parte de la discusión o tener una visión incompleta. ASAGIR permite entender mejor cómo impactan los problemas en cada sector y construir respuestas más integrales.”

 Una mirada global desde la ISA

Esa vocación por el intercambio técnico también se refleja en su participación en la International Sunflower Association (ISA), donde representa a la Argentina en el Directorio para el período 2024-2028.

La entidad reúne a los principales países productores e investigadores vinculados al cultivo y tiene entre sus funciones la organización del Congreso Internacional de Girasol, uno de los encuentros técnicos más importantes del sector.

Bernardo destaca especialmente el valor de acceder a experiencias internacionales frente a problemas emergentes. Como ejemplo menciona el caso de Orobanche, una maleza parásita que comenzó a generar preocupación en algunos países de la región.

A través de la ISA fue posible conectar a especialistas argentinos con investigadores españoles que llevaban años estudiando el tema y compartiendo estrategias de manejo y resistencia genética.

Argentina y una nueva oportunidad para el girasol

El contexto internacional también fortaleció el posicionamiento de Argentina dentro de la cadena global del girasol.

Los cambios geopolíticos de los últimos años impulsaron una mayor demanda de aceite y grano argentino, consolidando al país como un proveedor confiable para distintos mercados.

India continúa siendo uno de los principales destinos del aceite de girasol nacional, mientras que Europa incrementó la demanda de grano para procesamiento.

Este escenario viene acompañado por inversiones industriales y una expansión de la superficie sembrada, factores que refuerzan las perspectivas de crecimiento para el cultivo.

Para Bernardo, comprender las necesidades de la industria resulta fundamental porque ayuda a orientar las prioridades de investigación.

“La industria da pistas sobre el rumbo que necesita tomar la investigación y hacia dónde debería evolucionar el cultivo.” La pasión por mejorar Más allá de sus responsabilidades institucionales, Bernardo sigue definiéndose ante todo como un mejorador.

Desde Limagrain, el objetivo es continuar fortaleciendo un programa de genética que combine alto potencial de rendimiento, contenido de aceite y un destacado perfil sanitario, respondiendo a las demandas de un mercado cada vez más exigente.

Cuando conversa con estudiantes de agronomía suele recordarles que la profesión ofrece caminos muy diversos. El suyo apareció casi por sorpresa y terminó convirtiéndose en una vocación.

Quizás por eso, al hablar de Argentina, vuelve una y otra vez a la misma idea: el reconocimiento internacional que el país ha construido a partir de su capacidad técnica, su desarrollo agrícola y la calidad de sus profesionales.

“Argentina es un país muy desarrollado en agricultura y el mundo lo Reconoce. Tenemos referentes en mejoramiento genético, en maquinaria y en muchas otras áreas que nos hacen sentir orgullo de representar al país”, cierra.(Noticias AgroPecuarias)

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