El pollo alcanzó un consumo récord y ya compite de igual a igual con la carne vacuna
En el Día Nacional de la Avicultura, destacan que el consumo llegó a 49,4 kg/hab en 2025, impulsado por su calidad nutricional, su versatilidad y una producción más eficiente.
(NAP) Durante 2025, el consumo de carne de pollo alcanzó los 49,4 kilos por habitante, el nivel más alto registrado en el país y una cifra que prácticamente iguala al de la carne vacuna.
El dato refleja una transformación en los hábitos de alimentación, impulsada por una combinación de factores: una proteína de alta calidad nutricional, un precio competitivo y una industria que logró aumentar la producción sin resignar eficiencia.
En un contexto donde las familias buscan alimentos que combinen nutrición, practicidad y buen precio, la carne de pollo ganó terreno hasta convertirse en una de las proteínas más elegidas. Su versatilidad para adaptarse a todo tipo de preparaciones y su disponibilidad durante todo el año también contribuyeron a consolidar esa tendencia.
Carne saludable
Más allá de su creciente consumo, el pollo se destaca por su aporte nutricional. Cada 100 gramos contienen alrededor de 22 gramos de proteínas de alto valor biológico, por lo que una porción habitual cubre más de la mitad de los requerimientos diarios de un adulto.
A eso se suma un bajo contenido de grasa, con predominio de grasas insaturadas, un reducido aporte de sodio y una buena concentración de vitaminas del complejo B y minerales como hierro, zinc, fósforo y selenio. Por su fácil digestión y su perfil nutricional, forma parte de la alimentación de niños, adolescentes, embarazadas, deportistas y adultos mayores.
El escenario productivo
El mayor consumo fue posible gracias al crecimiento sostenido de la producción avícola. “Durante 2025 la producción nacional alcanzó 2,47 millones de toneladas, uno de los volúmenes más altos de la serie histórica, a partir de la faena de unas 750 millones de aves en establecimientos habilitados por Senasa”, señaló Carlos Sinesi, director ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas.
El directivo del Cepa destacó además que la actividad, concentrada principalmente en Entre Ríos y Buenos Aires, se apoya en cuatro pilares: genética, nutrición, manejo y bioseguridad, factores que permitieron mejorar la productividad y la calidad del producto.
Las perspectivas también son favorables a nivel internacional. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos proyecta que la producción mundial de carne de pollo alcanzará 110,7 millones de toneladas en 2026, 3% más que el año anterior, consolidando a la carne aviar como la proteína animal de mayor crecimiento en el mundo. En ese contexto, Argentina busca ampliar su inserción internacional, con más de un centenar de mercados habilitados y exportaciones que durante 2025 llegaron a 74 países.
Detrás del crecimiento de la actividad también existe un fuerte trabajo en prevención sanitaria y bienestar animal, aspectos fundamentales para garantizar la inocuidad de los alimentos y sostener el acceso a los mercados.
“La salud animal es el primer eslabón de una cadena que termina en la mesa de las personas. Cuando trabajamos en prevención, vacunación y bioseguridad no solo protegemos a las aves, sino que contribuimos a producir alimentos seguros, de calidad y de manera sostenible. Ese es precisamente el espíritu del enfoque One Health”, explicó Pablo Nervi, gerente técnico de la unidad de negocios de avicultura de MSD Salud Animal. (Noticias AgroPecuarias)








