Chicarrita: el vector impactó en espigas de las zonas endémicas

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Recomiendan priorizar el monitoreo. El impacto sobre espiga siempre debe quede por debajo del 10%

(NAP) Los datos del 41º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, tomados entre el 18 de abril y el 1 de mayo de 2026, muestran comportamientos heterogéneos de la plaga en las distintas regiones: tanto el NOA como el Centro Norte presentan niveles de poblacionales estables.

En tanto el NEA y el Centro Sur registran incrementos, y el Litoral muestra una leve retracción. No obstante, como se viene indicando en informes previos, el grueso de la cosecha 2025/26 ya está a salvo.

Respecto de los síntomas foliares asociados a este vector compatibles con Corn Stunt Spiroplasma (CSS) e impactos sobre espigas, son ínfimos en las zonas no endémicas.

“En el NOA y NEA, donde el Dalbulus maidis y las enfermedades que transmite estuvieron presentes históricamente, es esperable que aparezcan síntomas.

Hay que trabajar para que el impacto sobre espiga siempre quede por debajo del 10%”, dijo Alejandro Vera, coordinador de la Red. “Es fundamental tomar decisiones basadas en la pirámide de manejo del vector: monitorear trampas y cultivos sistemáticamente; elegir híbridos tolerantes, y realizar aplicaciones oportunas según la información relevada en campo. En las áreas de siembra temprana, si las heladas no acompañan, será preciso controlar los maíces voluntarios o ‘guachos’, que resultan un componente epidemiológico crítico al actuar como ‘puente verde’ para este vector”, agregó el especialista.

En la zona endémica del NOA, donde el 86% de las trampas se instaló sobre maíces que se encuentran predominantemente en estadios fenológicos reproductivos avanzados (R5–R6), se mantuvo estable la situación del relevamiento anterior: las chicharritas se detectaron en la totalidad de las localidades, y en el 82% con el nivel de capturas más alto (más de 100 adultos por trampa). Por otra parte, como ya se había documentado en el informe previo, se registró una progresión de sintomatología foliar y, en algunos híbridos, a nivel de espiga.

En el NEA, la otra zona endémica, donde el 92% de las trampas se colocó sobre cultivos de maíz, la mayoría en estadios reproductivos avanzados (R4–R6), se evidencia una fase de incremento de Dalbulus maidis: en el 71% de las localidades se capturaron más de 100 adultos por trampa. En concordancia, también se registró un avance de la sintomatología asociada al complejo de achaparramiento del maíz, y alteraciones a nivel de espiga en determinados híbridos.

En la región del Litoral, con un 63% de las trampas colocadas sobre maíces, el 88% registró capturas, y el 37% en el nivel más alto, principalmente en localidades de Entre Ríos, aunque el promedio de individuos detectados se redujo.

En el Centro-Norte, donde el 85% de las trampas estuvo en cultivos de maíz, siguieron registrándose incrementos poblacionales: el 96% de las localidades monitoreadas presentó detecciones, y el 58% en la categoría máxima.

Finalmente, el Centro-Sur, donde el 80% de las trampas estuvo en lotes con maíz, un 48% de las localidades no registró capturas de chicharritas, mientras que un 21% las detectó en la categoría más baja (1 a 4 adultos por trampa).

Informe completo de la Red y el detalle por regiones: https://www.maizar.org.ar/vertext.php?id=990 

(Noticias AgroPecuarias)

 

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