Tambos: mejoran algunas variables por baja de granos, pero la rentabilidad sigue en rojo

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Un informe de Caprolecoba mostró que la caída en el precio de los insumos alivió costos y mejoró variables del tambo, aunque la rentabilidad sigue siendo negativa.

(NAP) La baja en los precios de los granos y oleaginosas comenzó a aliviar la estructura de costos de los tambos, pero no alcanza para revertir la crisis de rentabilidad que atraviesa el sector, advirtió el último informe de la Cámara de Productores de Leche del Oeste de la provincia de Buenos Aires.

Caprolecoba aseguró que los márgenes continúan siendo negativos para pequeños y medianos productores y muy ajustados para los establecimientos de mayor escala.

Según el relevamiento, la mejora en la relación insumo-producto —particularmente frente a los concentrados— permitió frenar la suba de costos y recuperar parcialmente la ecuación económica. Sin embargo, otros componentes clave como combustibles y fertilizantes siguen presionando los gastos, lo que limita la recuperación.

En ese contexto, la entidad remarca que la salida estructural requiere 3 factores: mejores precios al productor, mayor agregado de valor en las exportaciones y un crecimiento del consumo interno.

En términos productivos, los números muestran un repunte significativo. En marzo se produjeron 881 millones de litros de leche, lo que permitió cerrar el primer trimestre con una suba del 10,7% interanual. En la Cuenca Oeste bonaerense, el crecimiento fue más moderado: 3,7% en el trimestre y 6% en marzo.

El informe señala que este desempeño se apoyó en buenas condiciones forrajeras, con adecuada disponibilidad de pasto y reservas, y en una mejora en la eficiencia productiva individual, pese a que los rodeos totales se mantienen levemente por debajo del año anterior.

Alertas

No obstante, aparecen nuevas señales de alerta. Una de las principales es el estado de los caminos rurales, que ya muestra deterioro con apenas iniciado el otoño, lo que complica la logística diaria de los tambos.

A esto se suma el frente climático. Durante abril se registraron lluvias intensas, con acumulados de entre 550 y 600 milímetros en sectores de la Cuenca Oeste. Este exceso hídrico no solo afecta la cosecha gruesa, sino también el acceso a los establecimientos y el manejo productivo.

El ingreso de caudales del río Quinto desde La Pampa hacia Buenos Aires agrega presión sobre napas y cursos de agua, en un escenario que podría agravarse en los próximos meses.

De acuerdo con el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional, se esperan lluvias y temperaturas por encima de lo normal para el trimestre abril-mayo-junio, lo que mantiene la incertidumbre sobre la evolución de la producción. (Noticias AgroPecuarias)

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