SanCor: una asamblea con baja participación convalidó el final de la cooperativa
Un reducido grupo de socios avaló el pedido de quiebra presentado por la conducción. El proceso queda ahora en manos de la Justicia, en medio de una crisis que arrastra años.
(NAP) La crisis de SanCor Cooperativas Unidas Limitada sumó un nuevo capítulo: una asamblea con escasa participación de asociados terminó convalidando el pedido de quiebra de la cooperativa, en un paso clave dentro del proceso judicial en marcha.
La reunión, realizada en la sede de Sunchales, era un requisito formal para ratificar la decisión previamente tomada por el Consejo de Administración. Según la normativa vigente, la solicitud de quiebra debía contar con el aval de los socios para avanzar en sede judicial.
Con ese respaldo, aunque limitado en cantidad de participantes, el expediente queda ahora en manos del juez que lleva el concurso, quien deberá resolver si acepta definitivamente la quiebra y bajo qué condiciones se instrumenta el proceso.
según informó lanacion.com, el dato central es político e institucional: la baja concurrencia reflejó el deterioro del entramado cooperativo que supo sostener a la empresa durante décadas. La histórica láctea, fundada en 1938 y símbolo del modelo asociativo en el interior productivo, llegó a esta instancia con un número incierto y reducido de socios activos.
El desenlace aparece como la consecuencia de una crisis prolongada. La empresa arrastra un pasivo cercano a los 120 millones de dólares, una fuerte caída en su producción que pasó de millones de litros diarios a niveles muy inferiores y dificultades estructurales para sostener su operación.
En ese contexto, el concurso preventivo iniciado en 2025 dejó de ser una herramienta viable y la propia conducción optó por solicitar la quiebra como salida.
Más allá del trámite formal, la asamblea marcó el cierre de una etapa para la lechería argentina.
La eventual quiebra implica un proceso liquidativo: los activos de la cooperativa podrán venderse, sea en bloque o por partes, para responder a los acreedores, lo que abre un escenario de reconfiguración para la industria.
Al mismo tiempo, el caso deja planteados interrogantes sobre el futuro de la actividad: desde el destino de las plantas y marcas hasta la continuidad de los puestos de trabajo y el reordenamiento de la oferta de leche en las principales cuencas.
Con la asamblea ya realizada, el final de SanCor como se la conoció parece sellado. Lo que sigue es otra historia: cómo se reorganiza el negocio lácteo a partir de su caída. (Noticias AgroPecuarias)








