Semillas: el Gobierno busca reforzar la propiedad intelectual sin cambiar la ley

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Propone avanzar con el control en acopios, más protagonismo privado en la fiscalización y el foco en regalías.

(NAP) El Gobierno argentino definió su estrategia para el sistema de semillas: avanzar con cambios operativos sin modificar la ley vigente, reforzar el cobro de regalías por tecnología y trasladar parte del control al sector privado.

La propuesta fue presentada por el ministro de Desregulación del Estado, Federico Sturzenegger, a la Comisión la CEEA y Crea y también estuvieron el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta; y l presidente del Instituto Nacional de Semillas, Martín Famulari.

La propuesta se enmarca en el debate más amplio sobre propiedad intelectual y eventual adhesión a Upov 91. Según el oficialismo, el objetivo es corregir un esquema donde la innovación no se remunera adecuadamente y eso desalienta inversiones en genética.

En ese marco, el eje central del nuevo esquema es establecer controles en el primer punto de entrega del grano —acopios, plantas o puertos—, donde además de calidad se identificará la variedad sembrada. Esa información se compartiría con el Estado y con los obtentores, habilitando el cobro de regalías cuando corresponda.

La iniciativa funcionaría como un “puente” sin modificar la legislación actual

Mientras continúa la discusión de fondo sobre una nueva ley de semillas. Un punto clave es que el sistema se aplicaría principalmente a nuevas variedades, manteniendo el esquema vigente para materiales anteriores y el uso propio.

En paralelo, el Gobierno plantea un cambio de fondo en el control del sistema. Sturzenegger sostuvo que la fiscalización debería pasar en mayor medida al sector privado, bajo el argumento de que el Estado no tiene capacidad para auditar el uso de semillas a escala.

Ese cambio implica un giro en el modelo actual: la verificación del cumplimiento —quién usa qué variedad y si corresponde pagar regalías— quedaría en manos de actores privados vinculados al propio sistema productivo, con menor intervención estatal directa.

La posición oficial sobre el fondo del debate también quedó explicitada: para el Gobierno, el principal problema del sistema es la falta de reconocimiento efectivo de la propiedad intelectual. “Si alguien usa una semilla que produce más, tiene que pagarla”, planteó el ministro, en línea con la idea de equiparar a la Argentina con otros países donde la innovación genética se remunera.

En ese sentido, el enfoque apunta a generar condiciones para atraer inversión tecnológica, mejorar rendimientos y cerrar la brecha con países como Brasil, donde el sistema de regalías está más consolidado.

Así, la estrategia oficial combina tres ejes: control en nodos clave de la cadena (acopios), fortalecimiento del cobro de regalías sobre nuevas tecnologías y un rol creciente del sector privado en la fiscalización, todo sin modificar por ahora la ley de semillas vigente. (Noticias AgroPecuarias)

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