Aunque lejos de provocar pérdidas cuantiosas, la chicharrita tuvo mayor presencia

El monitoreo nacional confirmó que en 2026 aumentaron las capturas respecto de 2025, con un avance más temprano e intenso en el NOA, el NEA y el Centro Norte.
(NAP) El último informe de la Red Nacional de Monitoreo confirmó que la presión del insecto chicharrita del maíz se ubicó por encima de la registrada a igual momento del año pasado, pero lejos de la incidencia dramática que tuvo en la campaña argentina 2023-24.
En 2026 en todas las regiones hubo mayores niveles de captura que en 2025, pero el salto fue más marcado en NOA, NEA y Centro Norte. En otras palabras, el insecto apareció con más fuerza y más temprano en las zonas donde históricamente su impacto viene siendo más sensible.
En el NOA, donde el 85% de las trampas están instaladas en maíz, la población de Dalbulus maidis siguió en aumento y en el 80% de las localidades se registraron más de 100 adultos por trampa. El promedio regional trepó de 315,49 a 491,27 adultos por trampa entre los dos últimos relevamientos, con picos muy marcados en El Bananal, Jujuy, y Laguna de Robles, Tucumán, que alcanzaron 2723 y 2367 adultos por trampa, respectivamente.
Además, en esa región el monitoreo no solo reflejó una mayor presencia del vector, sino también un deterioro visible en los cultivos. En este sentido, el informe señaló: “se observa una progresión de síntomas foliares, principalmente estriado clorótico, enrojecimiento y senescencia prematura, compatibles con la acción del complejo de patógenos asociados al vector”. A eso se sumaron casos con problemas en espiga, como reducción de tamaño, mal llenado y granos reabsorbidos.
El informe también incorporó datos sobre portación de Corn stunt spiroplasma (CSS), uno de los patógenos asociados al complejo del achaparramiento. Aunque se trata de un muestreo puntual, el dato refuerza que no solo importa cuántas chicharritas hay, sino también qué proporción puede estar transportando el agente causal de la enfermedad.
En la campaña 2023-24, la chicharrita provocó una caída drástica en las estimaciones de producción, provocando una pérdida superior al 20% de la cosecha de maíz proyectada inicialmente. Se estimó que se perdieron más de 11 millones de toneladas, bajando la estimación de 59 millones a menos de 47,5 mill/tn. (Noticias AgroPecuarias)








