Arroz: la producción caería 18% pese a sostenerse los buenos rendimientos
Mientras los rindes por hectárea superan los promedios históricos en varias zonas, la menor superficie implantada y los factores climáticos arrastran el volumen final a la baja.
(NAP) La campaña arrocera argentina enfrenta un escenario que combina rindes satisfactorios con una caída marcada en la producción total, estimada en un 18% respecto del ciclo anterior.
Esta situación no responde a un problema de productividad en los lotes, sino a una serie de factores económicos y climáticos que condicionaron la siembra desde su inicio, según un informe de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos.
En las provincias del Litoral, principal motor de este cultivo, los productores reportan que los rendimientos promedio se sostienen firmes, con calidades de grano que cumplen con las exigencias del mercado. Lotes en provincias como Entre Ríos y Corrientes mostraron una sanidad vegetal y una calidad de grano destacables, superando en varios casos los 7.500 kg/ha.
Sin embargo, el recorte en el área implantada fue determinante. El encarecimiento de los costos operativos, fundamentalmente el gasoil y la energía eléctrica necesarios para el sistema de riego, obligó a muchos productores a reducir sus hectáreas o directamente a volcarse hacia otros cultivos con menor demanda financiera.
A estas dificultades se sumó una ventana de siembra marcada por la incertidumbre hídrica. A pesar de la llegada de algunas lluvias, las reservas en las represas no eran suficientes en el momento clave de la implantación, lo que limitó la expansión del cultivo en zonas clave de Corrientes y Entre Ríos.
En paralelo, en los campos mixtos, la soja de primera volvió a ganar terreno frente al cereal debido a una estructura de costos más previsible.
El impacto de este retroceso productivo se siente también en el frente externo. Aunque el mercado internacional muestra una demanda sostenida y precios interesantes para el arroz, Argentina llegará con una oferta exportable más acotada. Esto representa un desafío para los molinos regionales, que verán reducida su actividad de procesamiento en una campaña donde la calidad sobra, pero el volumen falta. (Noticias AgroPecuarias)









