El clima marca el rumbo del final de campaña: el maíz podría recuperarse, la soja caería y el girasol apunta a un récord
La irregularidad climática pone incertidumbre al final de la campaña, especialmente para la soja. Informe de la Fundación Mediterránea.
(NAP) Un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana de la Fundación Mediterránea advirtió que la irregularidad climática está condicionando la campaña agrícola 2025/26, y que mientras el maíz podría mostrar una recuperación productiva, la soja enfrenta recortes de rendimiento y el girasol aparece como el cultivo con mejores perspectivas.
El estudio advirtió que la campaña 2025/26 atraviesa un escenario de fuertes contrastes regionales, donde la disponibilidad de agua en momentos críticos del ciclo de los cultivos está definiendo el potencial productivo.
Durante enero de 2026 se registró una mejora relativa en la situación hídrica del país. Según datos de la Mesa Nacional de Monitoreo de Sequías, la superficie afectada por algún grado de estrés hídrico se redujo en unos 10 millones de hectáreas, aunque todavía alcanza 41,8 millones de hectáreas.
El alivio se concentró principalmente en el NOA, donde se registraron lluvias superiores a lo normal. En contraste, en la región centro —incluida la zona núcleo agrícola— se expandieron las áreas bajo sequía leve, con reservas de agua muy bajas en amplios sectores de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.
A mediados de febrero se registraron nuevas precipitaciones que ayudaron a aliviar parcialmente la situación, aunque en algunos casos llegaron tarde para revertir pérdidas de potencial productivo.
Maíz
El informe de Franco Artusso y Valentino Costamagana apuntó que con la siembra prácticamente finalizada, el área implantada de maíz se ubica en 10,4 millones de hectáreas. El cultivo presenta síntomas de estrés hídrico y térmico en varias regiones, aunque el estado general todavía se considera favorable.
Las estimaciones de producción para la campaña 2025/26 se ubican entre 57 y 58 millones de toneladas, según proyecciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
De confirmarse ese volumen, la producción crecería entre 10% y 12% respecto de la campaña anterior, recuperando niveles similares a los de 2023/24, aunque todavía por debajo del récord histórico alcanzado en ciclos previos.
Los planteos más comprometidos son los maíces tardíos del centro-norte del país —especialmente en Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y Chaco— que atraviesan etapas críticas como crecimiento vegetativo y floración con escasa humedad disponible.
Soja
La soja ocupa 17,3 millones de hectáreas en la campaña actual y presenta situaciones contrastantes.
La soja de primera se implantó con buenas reservas de humedad gracias a las lluvias de primavera y mantiene en general un estado favorable: cerca del 85% de los lotes se clasifica como bueno. Sin embargo, las altas temperaturas y la falta de agua durante la etapa de floración podrían afectar los rendimientos finales.
La soja de segunda, en cambio, comenzó la campaña con mayores dificultades debido a la escasez de lluvias y a la presencia de abundante rastrojo tras la cosecha récord de trigo. Aunque las precipitaciones recientes ayudaron a mejorar el estado del cultivo, sigue siendo el planteo más vulnerable de la campaña.
Las estimaciones de producción se ubican entre 47,5 y 48,5 millones de toneladas, lo que implicaría una caída de entre 5% y 7% respecto de la campaña anterior, cuando la cosecha alcanzó los 51,1 millones de toneladas.
Girasol
El girasol (ilustración: la sucesión Fibonacci de la flor del girasol) aparece como el cultivo con mejores perspectivas productivas del ciclo. Con una superficie sembrada de 3,1 millones de hectáreas, la cosecha ya comenzó y alcanza cerca del 38% del área.
La primera estimación oficial difundida por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina proyecta una producción de 7,2 millones de toneladas, lo que implicaría un crecimiento cercano al 29% respecto de la campaña anterior y un posible récord histórico.
Incluso en escenarios más conservadores —como los proyectados por otros organismos internacionales— el volumen final se ubicaría cerca de los niveles alcanzados en la campaña pasada, que ya había sido récord.
Un resultado que aún depende del clima
El informe concluye que, aunque buena parte del rendimiento de los cultivos ya está definida, el resultado final de la campaña dependerá de la evolución climática en las próximas semanas.
En particular, la consolidación de nuevas lluvias y la moderación de las temperaturas extremas serán claves para determinar cuánto del potencial productivo puede aún recuperarse en las principales regiones agrícolas del país. (Noticias AgroPecuarias)









