Acuerdo UE–Mercosur: para el agro, el mayor obstáculo no está en Sudamérica sino en Europa
Cadia advirtió que aunque se abre una ventana estratégica pero su impacto dependerá tanto de la política agrícola de la UE como de la capacidad del Mercosur para ganar competitividad.
(NAP) El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea volvió a ocupar un lugar central en la agenda política y económica, pero su puesta en marcha continúa envuelta en demoras, resistencias y condicionamientos, pero, desde la mirada del Centro Argentino de Ingenieros Agrónomo, el principal freno no está en Sudamérica, sino en las contradicciones estructurales del propio sistema agroalimentario europeo.
En una columna de opinión, la entidad planteó que el debate en torno al acuerdo excede largamente lo comercial y expone un conflicto de fondo en la Unión Europea: la dificultad para compatibilizar su discurso ambiental, su política agrícola interna y la necesidad estratégica de garantizar el abastecimiento de alimentos. En ese marco, la entidad que preside Sergio Waldman, sostuvo que Europa se ha convertido en una verdadera “fábrica de producir legislación restrictiva al ingreso de productos agropecuarios extra comunitarios más competitivos”.
Según el Centro, las mayores resistencias al acuerdo provienen de los países con fuerte peso agrícola dentro de la UE, donde los productores enfrentan crecientes restricciones ambientales, altos costos y una pérdida progresiva de competitividad.
La Política Agrícola Común (PAC), históricamente concebida para sostener ingresos y estabilidad productiva, hoy se encuentra bajo presión por ajustes presupuestarios, nuevas exigencias regulatorias y un contexto social adverso, con protestas recurrentes del sector rural en países como Francia, España y Polonia. En ese escenario, el acuerdo con el Mercosur aparece para muchos agricultores europeos como una amenaza adicional.
Para la entidad, buena parte de los argumentos ambientales y sanitarios utilizados funcionan, en la práctica, como barreras para-arancelarias. De hecho, la propia Comisión Europea reconoce —según cita Cadia— que “sólo el 0,08% es lo que se controla” en materia de cumplimiento efectivo, lo que refuerza la idea de que el problema no es técnico sino político.
Desde esta perspectiva, el conflicto no reside en la competitividad del agro sudamericano, sino en la dificultad de la Unión Europea para resolver su propia transición productiva sin trasladar costos políticos hacia terceros países. Tras la invasión rusa a Ucrania, incluso, Europa debió flexibilizar importaciones, confirmando que “la necesidad de abastecerse de alimentos puede más que los supuestos beneficios humanitarios”.
En segundo plano, Cadia inscribe el acuerdo en un tablero geopolítico más amplio. La guerra en Ucrania, el deterioro del vínculo con Rusia como proveedor confiable y una relación más distante con Estados Unidos obligan a Europa a repensar su inserción internacional.
En ese contexto, el Mercosur aparece como una región estratégica por su capacidad de producir alimentos, energía y materias primas de manera sostenida. Sin embargo, la UE aún no logra traducir esa necesidad en decisiones políticas concretas, atrapada entre la urgencia geopolítica y la presión interna de sus sectores productivos.
El tercer eje del análisis apunta hacia la propia región. Aun si el acuerdo avanzara, advirtió Cadia, su impacto real dependerá de la capacidad del Mercosur —y especialmente de la Argentina— para aprovecharlo.
Infraestructura deficiente, altos costos logísticos, presión impositiva y falta de previsibilidad siguen siendo obstáculos estructurales. En línea con este diagnóstico, la columna recuerda que “no son los gobiernos los que generan riqueza. Son los emprendedores los que arriesgan y promueven iniciativas para producir bienes intercambiables”, siempre que existan reglas claras y condiciones estables.
Para el Centro de Ingenieros Agrónomos, el acuerdo UE–Mercosur no debe leerse como una solución inmediata, sino como una oportunidad estratégica de largo plazo. “Hay que celebrar el acuerdo. Sí. Pero no crear falsas expectativas en lo inmediato”, resaltó el documento. (Noticias AgroPecuarias)









