El Gobierno amplió el régimen de Aduana en Factoría a toda la industria

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Es una medida que reduce costos para exportadores, mejora el acceso a tecnología y abre un nuevo frente competitivo para proveedores locales. impacto en la agroindustria.

(NAP) El Gobierno argentino decidió extender a toda la industria el Régimen de Aduana en Factoría (RAF)lo que permitirá importar insumos sin pagar aranceles ni impuestos, siempre que se destinen a procesos productivos.

El esquema, que beneficiaba casi exclusivamente al sector automotriz y autopartista, permite importar insumos, partes o componentes sin pagar tributos al momento del ingreso, siempre que se integren a un proceso productivo bajo control aduanero. El tratamiento impositivo dependerá del destino final: si el bien se exporta, no tributa; si se comercializa en el mercado interno, los impuestos se pagan al finalizar el proceso.

Uno de los cambios centrales del decreto 252/2026 es la incorporación de proveedores al régimen. A partir de ahora, también podrán importar insumos bajo el RAF aquellos actores que produzcan bienes intermedios destinados a empresas exportadoras, extendiendo el beneficio a toda la cadena de valor.

Para la agroindustria

Para el sector, esto implica un impacto selectivo. En complejos exportadores, como aceites, harinas, alimentos procesados o biocombustibles, el régimen puede mejorar la competitividad al diferir o eliminar la carga tributaria sobre insumos importados incorporados a productos exportables. A su vez, habilita una mayor integración de proveedores industriales vinculados al agro, como fabricantes de maquinaria, envases o insumos tecnológicos.

Sin embargo, el alcance no es generalizado para toda la producción primaria. El beneficio no aplica de manera directa a la importación de insumos para uso inmediato en el campo, sino a aquellos que formen parte de procesos industriales encuadrados en el régimen. Además, el propio decreto mantiene la facultad de la autoridad de aplicación para establecer criterios de admisibilidad y controlar el destino de los bienes importados.

La norma también elimina la exigencia de acuerdos sectoriales previos, flexibiliza el sistema de garantías y fija un plazo máximo de 60 días para la aprobación de solicitudes, buscando reducir costos administrativos y ampliar el acceso.

En este marco, el RAF deja de ser una herramienta prácticamente exclusiva del sector automotriz y pasa a convertirse en un instrumento transversal para la industria. Para la agroindustria, el impacto estará concentrado en los eslabones con perfil exportador y en la articulación con proveedores, más que en una baja directa e inmediata de costos en la producción primaria. (Noticias AgroPecuarias)

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