Con la reelección de Lula, Brasil y Argentina profundizarán su competencia por los mercados agroindustriales
Aunque no se prevé un impacto significativo en el comercio bilateral, el Inai ve mayores tensiones en el Mercosur pero también oportunidades para mejorar el acceso al mercado estadounidense.
(NAP) La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil abrió un nuevo escenario para las relaciones comerciales de la Argentina y plantea oportunidades y desafíos para su agroindustria, según el análisis del Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales.
El Inai, creado en 1999 por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca y la Bolsa de Comercio de Rosario, apuntó que las diferencias políticas entre los presidentes Javier Milei y Lula no deberían afectar significativamente el intercambio bilateral, aunque podrían profundizar las discrepancias en la agenda externa del Mercosur y aumentar la competencia entre ambos países en los mercados internacionales.
Brasil continúa siendo el principal socio comercial de la Argentina y el tercer destino de sus exportaciones agroindustriales. Absorbe el 14% de las ventas externas totales del país y representa el 24% de sus importaciones.
En materia agroindustrial, las exportaciones argentinas al mercado brasileño rondan los USD 3.500 millones anuales, equivalentes al 9% del total, un flujo que se mantuvo relativamente estable durante la última década, pese a los distintos momentos de tensión política bilateral.
El informe destacó que la proximidad geográfica, las preferencias arancelarias del Mercosur y los vínculos empresariales consolidados explican la continuidad del intercambio.
Entre los principales productos que la Argentina coloca en Brasil se encuentran el trigo, la leche en polvo, las papas congeladas, la cebada cervecera, la malta, el queso mozzarella, las peras y los ajos frescos.
En ese sentido, el Inai señaló que Brasil podría importar más de 9 millones de toneladas de trigo durante la campaña 2026/27, lo que representaría un récord de los últimos 30 años, independientemente del resultado electoral.
Sin embargo, el desempeño de la economía brasileña será determinante. El documento advierte que una economía en retroceso reduciría su capacidad de compra y afectaría especialmente a las manufacturas de origen industrial y a los productos de las economías regionales argentinas.
Tensiones
Uno de los principales focos de incertidumbre está relacionado con la estrategia de inserción internacional de ambos países. Mientras el gobierno argentino busca acelerar las negociaciones comerciales e incluso avanzar en acuerdos bilaterales, Brasil mantiene su posición de que los tratados externos deben negociarse y firmarse con el consenso de los 4 socios fundadores del Mercosur.
El informe menciona como ejemplos el acuerdo de Argentina con Estados Unidos, la solicitud de ingreso al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) y el lanzamiento de negociaciones con Emiratos Árabes Unidos.
En este último caso, las conversaciones entre el Mercosur y Emiratos se encuentran avanzadas, pero detenidas por diferencias vinculadas con los hidrocarburos, un tema sensible para Brasil.
Una situación similar podría presentarse en las negociaciones con Vietnam.
Para el Inai, avanzar en acuerdos comerciales resulta fundamental para recuperar terreno frente a otros países exportadores que ya cuentan con herramientas que facilitan el acceso a mercados y fortalecen su competitividad.
En ese marco, considera estratégicos los acuerdos con la Unión Europea, EFTA y Estados Unidos, además de las negociaciones en curso con India, Vietnam, Japón y Corea.
Relación con Estados Unidos
Otro de los aspectos que analiza el documento es la posibilidad de que la continuidad de Lula profundice las diferencias entre Brasil y Estados Unidos, lo que podría favorecer el posicionamiento relativo de la Argentina en el mercado norteamericano.
El informe recuerda que las tensiones entre Washington y Brasilia durante 2025 y 2026 derivaron en sobretasas a productos brasileños que llegaron a alcanzar el 50%, antes de ser parcialmente reducidas.
Estados Unidos es uno de los tres principales importadores mundiales de productos agroindustriales, junto con China y la Unión Europea. Sus compras alcanzan los USD 220.000 millones anuales, pero la Argentina representa menos del 1% de ese mercado.
Una mejora en las condiciones relativas de acceso frente a Brasil podría abrir oportunidades para las exportaciones argentinas de carne bovina, azúcar de caña, miel, jugos de frutas, tabaco y algunas frutas frescas.
Acuerdo Mercosur-UE
El resultado electoral brasileño también podría favorecer la aprobación definitiva del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.
Según el Inai, la permanencia de Lula representa una continuidad política para uno de los principales impulsores del entendimiento y despeja eventuales cuestionamientos ambientales que podrían haber surgido ante una victoria de Flávio Bolsonaro.
El acuerdo comercial interino se encuentra actualmente bajo un régimen de aplicación provisional y necesita, para entrar plenamente en vigor, un dictamen favorable del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y la aprobación del Parlamento Europeo.
Su implementación definitiva tendría implicancias importantes para las exportaciones argentinas. De acuerdo con el informe, el 70% de las ventas agroindustriales del país a la Unión Europea ya se beneficia de un arancel del 0%; otro 14% alcanzaría ese tratamiento en un plazo de entre cuatro y diez años, mientras que el 15,5% restante podría ingresar con aranceles muy reducidos, incluso del 0%, mediante distintos contingentes arancelarios.
Además, la Argentina es el socio del Mercosur que más utiliza estas preferencias: casi el 60% de sus exportaciones al mercado europeo ingresaron bajo ese régimen, frente al 32% de Brasil, el 23% de Uruguay y el 21% de Paraguay.
Brasil consolida su potencia agroindustrial
Finalmente, el análisis advierte que la competencia entre ambos países por los mercados internacionales podría intensificarse en los próximos años.
Brasil prácticamente triplicó su producción de granos en las últimas dos décadas: pasó de 122 millones de toneladas en la campaña 2005/06 a un récord de 362 millones en 2025/26, lo que representa un crecimiento del 195%.
La expansión de la superficie agrícola, la incorporación de nuevas áreas productivas, el esquema de soja seguida de maíz de segunda (safrinha), la incorporación de tecnología y las políticas de financiamiento a la producción explican buena parte de ese crecimiento.
La diferencia de escala también se refleja en las exportaciones. En 2025, Brasil comercializó productos del agronegocio por USD 169.200 millones, mientras que la Argentina exportó por USD 51.000 millones.
Ambos países comparten destinos comerciales —China, la Unión Europea, Vietnam, Indonesia, India, Chile y Estados Unidos— y compiten en productos como soja, aceite y harina de soja, maíz, carne bovina y aviar, azúcar, algodón, tabaco y jugos de frutas.
El INAI considera que esa competencia se profundizará, particularmente en Asia, el norte de África y Medio Oriente. Brasil podría intensificar su estrategia de diversificación comercial hacia esas regiones para reducir su exposición a Estados Unidos, mercado que representa alrededor del 5% de sus exportaciones.
Para la Argentina, esos destinos también serán importantes por el crecimiento proyectado de la demanda internacional durante la próxima década. (Noticias AgroPecuarias)






