La carne vacuna pierde consumo por los precios, aunque sigue siendo más barata que en otros países
El consumo cayó frente al pollo y el cerdo. Sin embargo, un relevamiento mostró que los cortes argentinos cuestan hasta 82% menos que en EEUU. Cómo se explica el costo de la carne.
(NAP) La carne vacuna perdieron terreno en la mesa de los argentinos por una cuestión de precios, aunque sus valores en dólares continúan por debajo de los registrados en la mayoría de los países analizados. La combinación de una menor oferta interna y el encarecimiento relativo de la carne bovina favoreció el consumo de pollo y cerdo.
Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, entre agosto de 2025 y julio de 2026 el consumo aparente por habitante se ubicó en 46,7 kilos anuales de carne vacuna, frente a 47 kilos de pollo y 20,1 kilos de cerdo. Por primera vez, el pollo superó a la carne bovina en esa comparación.
La evolución de los precios ayuda a explicar el cambio. En los doce meses hasta agosto de 2026, una canasta de 18 cortes vacunos aumentó un 13,3% en términos reales, es decir, descontada la inflación. En el mismo período, el pollo y el cerdo bajaron alrededor de un 4% real.
La diferencia también se observa en el poder de compra entre carnes: con el dinero necesario para adquirir un kilo de carne vacuna se podían comprar 3,6 kilos de pollo entero o 1,9 kilos de cerdo.
A la presión de los precios se sumó una menor disponibilidad de carne bovina para el mercado local. La producción por habitante pasó de 69 a 64,6 kilos en los últimos doce meses considerados por el informe, mientras que las exportaciones aumentaron de 18,6 a 19,4 kilos por habitante. En ese contexto, la carne vacuna quedó relativamente más cara frente a sus alternativas.
Precios en otros países productores
Sin embargo, la Fundación Mediterránea hizo una comparación con los precios de los cortes expresados en dólares y contrastados con los de otros países productores de carne vacuna; la Mediterránea relevó 9 mercados y ubicó el precio promedio de una canasta de carne vacuna argentina en US$ 13,13 por kilo.
El valor se situó por debajo del registrado en Estados Unidos, donde la canasta alcanzó US$ 24,87 por kilo; Canadá, con US$ 23,81; Australia, con US$ 22,01; y Nueva Zelanda, con US$ 21,76. Para cortes comparables, la diferencia llegó al 82% frente a Estados Unidos y al 59% frente a Canadá.
La comparación también muestra que Argentina no es el mercado más barato en todos los casos: en Brasil, la carne vacuna relevada costó alrededor de un 10% menos, y en Paraguay, un 19% menos que en Argentina.
Entre los cortes individuales, el lomo se ubicó en US$ 22,80 por kilo en Argentina, frente a US$ 59,10 en Estados Unidos. La carne picada argentina, por su parte, registró un valor de US$ 6,04 por kilo, el más bajo de los mercados relevados.
Así, los datos muestran dos realidades que conviven. En el mercado interno, la carne vacuna perdió participación porque su precio evolucionó desfavorablemente frente al pollo y el cerdo. Pero en la comparación internacional, los cortes argentinos siguen siendo más baratos que en buena parte de los países analizados.
¿Qué factores explican la suba?
–Menos animales disponibles para faena. La sequía de años anteriores, las ventas anticipadas de hacienda y las dificultades para recomponer el rodeo redujeron la disponibilidad de animales. A esto se suma que el productor puede retener hembras y novillos para aumentar el stock o producir animales más pesados, lo que restringe la oferta inmediata. La Bolsa de Comercio de Rosario informó que la faena cayó a niveles mínimos de una década durante el primer cuatrimestre de 2026.
¿Cuánto influye el boom exportador?
La incidencia real de que se exporte una proporción de la producción, estimada en 20%, a las exportaciones no influyan directamente sobre los precios internos. El mercado se mueve según la disponibilidad de hacienda y el valor que los compradores están dispuestos a pagar.
Es decir que el precio de la carne no depende solamente de cuánta producción se exporta, sino también de cuánto se paga por ella y de cuánta hacienda hay disponible.
La carne vacuna tiene un costo de producción estructuralmente más alto que el pollo y que el cerdo, principalmente por el tiempo que requiere producirla. Desde el nacimiento del ternero hasta que alcanza el peso de faena pueden pasar entre 18 y 30 meses, según el sistema productivo. En cambio, un pollo parrillero está listo en unos 35 a 50 días y un cerdo puede llegar al peso de faena en cinco a siete meses. Cuanto más largo es el ciclo, más tiempo hay que financiar la alimentación, la sanidad, las instalaciones y el mantenimiento de los animales antes de recuperar la inversión.
También existen diferencias en la eficiencia biológica: los pollos y los cerdos convierten el alimento en kilos de peso con mayor rapidez y eficiencia que los bovinos. Además, para producir carne vacuna primero hay que mantener una vaca madre, lograr que tenga un ternero y criarlo hasta que alcance el peso de faena. Si el productor quiere aumentar el rodeo, debe retener hembras y esperar varios años para que esa inversión se traduzca en una mayor oferta de carne. En consecuencia, la producción bovina no puede responder rápidamente a un aumento de la demanda.
Estas características hacen que la oferta de carne vacuna sea más lenta y costosa de ampliar. Cuando disminuye la cantidad de animales disponibles, recuperar la producción lleva tiempo y los precios pueden subir. El pollo, en cambio, permite ajustar la producción en plazos mucho más cortos.
Por eso, cuando la carne vacuna se encarece frente a las otras carnes, los consumidores tienden a sustituirla por pollo y cerdo. La diferencia de precios tiene, entonces, una base productiva y biológica, sobre la que después inciden factores como el costo de los alimentos, las exportaciones, la disponibilidad de hacienda y el poder adquisitivo de los consumidores. (Noticias AgroPecuarias)






