Las lluvias dejaron hasta 300 milímetros en el noroeste de la PBA y complicaron la actividad rural
Las precipitaciones de fines de septiembre y principios de octubre provocaron desbordes de lagunas, daños en caminos rurales y dificultades de acceso a escuelas y localidades.
(NAP) Las lluvias registradas a fines de septiembre y principios de octubre dejaron acumulados de hasta 300 milímetros en algunas zonas del partido bonaerense de Carlos Tejedor, en el noroeste de la provincia, con marcadas diferencias entre localidades y establecimientos rurales.
El exceso de agua provocó el crecimiento y desborde de lagunas, afectó caminos rurales y complicó los accesos a localidades y escuelas, además de generar inconvenientes para la producción agropecuaria.
El panorama fue descripto por Dante Ariel Garciandía, comerciante y productor agropecuario de Carlos Tejedor, quien advirtió sobre la necesidad de utilizar la información climática e hidrológica disponible para anticipar este tipo de situaciones.
Según su informe, uno de los primeros sectores afectados fue el área próxima a Timote, donde las lluvias de fines de septiembre dejaron registros de entre 150 y 180 milímetros en campos de la zona. Con las precipitaciones de octubre, los acumulados alcanzaron los 300 milímetros.
En el sudeste del distrito, en la zona de Curarú, también se registraron anegamientos en establecimientos rurales.
La napa freática
Garciandía señaló que, antes de las últimas lluvias, el nivel freático (la profundidad a la que se encuentra el agua subterránea) ya estaba entre un 30% y un 50% más cerca de la superficie que en un año promedio, según mediciones realizadas en establecimientos de la zona.
Ese antecedente, sumado a los pronósticos que advertían sobre la posibilidad de un fenómeno de El Niño, constituía una señal de alerta sobre el riesgo de ingresar en una fase de excesos hídricos.
El productor recordó que había compartido esos datos con entidades gremiales del agro y del comercio, además de legisladores municipales y provinciales, con el objetivo de poner en conocimiento de las autoridades la situación y promover medidas preventivas.
También destacó el aporte de la estación hidrometeorológica instalada recientemente en la zona, fruto de un trabajo conjunto entre productores agropecuarios y organismos científicos: el Instituto de Hidrología de Llanuras (IHLLA), la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), el Conicet y la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Unicen), con sede en Tandil.
La iniciativa busca generar información local para mejorar el seguimiento de las condiciones hídricas y aportar elementos para la toma de decisiones.
Reclamos
Frente a las consecuencias de las lluvias, Garciandía cuestionó la falta de respuestas que, a su entender, existe cuando el sector agropecuario necesita acciones concretas de los distintos niveles de gobierno.
Sostuvo que la actividad aporta recursos tributarios a las administraciones municipales, provinciales y nacionales, pero reclamó mayor celeridad para atender los problemas que afectan a la producción y a la infraestructura rural.
Además, planteó la necesidad de fortalecer la participación de los ciudadanos en las entidades gremiales y en los espacios políticos, para impulsar propuestas y respuestas colectivas.
El informe concluye con un llamado a dejar de lado las disputas políticas y avanzar en decisiones que permitan anticiparse a los problemas derivados de las lluvias, especialmente en zonas donde las condiciones de las napas ya advertían sobre la vulnerabilidad hídrica. (Noticias AgroPecuarias)






