Burlanda: un súper complemento en las dietas preparadas para los feedlot

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Este subproducto del maíz aporta proteínas, energía y fibra, pero exige cuidados durante el almacenamiento para evitar pérdidas de calidad y valor nutricional.

(NAP) La incorporación de tecnologías nutricionales para mejorar la conversión de grano en carne avanza en la ganadería argentina. En ese escenario, la burlanda húmeda de maíz se consolida como una alternativa para la alimentación de bovinos en feedlots y tambos, especialmente en Córdoba, donde existe una importante disponibilidad por la presencia de plantas productoras de bioetanol.

El uso y la conservación de este subproducto fueron algunos de los temas abordados durante la jornada a campo organizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) el miércoles 7 de octubre, en el establecimiento ganadero Don Celeste, ubicado en Oncativo, a 83 kilómetros al sudeste de la ciudad de Córdoba.

La burlanda se obtiene durante el proceso de producción de bioetanol y concentra proteínas, grasas y fibra que permanecen luego de la fermentación del almidón del maíz. Su aporte nutricional la convierte en un recurso valioso para formular dietas destinadas a la producción de carne y leche.

Ing. Agr. Analía Echeverría, INTA Manfredi, Córdoa.

“La burlanda es un excelente alimento que puede incorporarse a las dietas de los feedlots y los tambos. Aporta alrededor de un 30% de proteína, energía a través de la fibra digestible, además de grasa y humedad, y mejora la palatabilidad de la dieta”, explicó Analía Echeverría, ingeniera agrónoma del INTA Manfredi.

“Pero tenemos que conservarlo bien y tener en cuenta las pérdidas que pueden producirse en el campo si no se lo cuida como a cualquier otro alimento”, añadió la profesional,

La conveniencia de utilizarla de manera permanente depende, entre otros factores, de las posibilidades de almacenamiento y de la distancia entre el establecimiento ganadero y la planta industrial. “Es aconsejable su utilización, especialmente en Córdoba, porque tenemos muchas plantas que producen bioetanol”, señaló la especialista.

El desafío de conservarla

Pese a sus ventajas nutricionales, la burlanda húmeda requiere cuidados para evitar el deterioro y las pérdidas de calidad. Su elevado contenido de humedad, que oscila entre el 65% y el 70%, favorece el desarrollo de hongos, levaduras y bacterias cuando las condiciones de almacenamiento no son adecuadas.

Al entrar en contacto con el oxígeno, este material rico en nutrientes puede deteriorarse y perder materia seca y digestibilidad. También puede disminuir su palatabilidad y su valor nutricional y, en determinadas condiciones, favorecer la aparición de micotoxinas.

Por eso, Campitelli recomendó prestar especial atención a las condiciones de conservación. Si se almacena al aire libre, lo ideal es utilizar celdas, preferentemente techadas y con piso de hormigón, para evitar el contacto directo con la tierra y mantener el alimento limpio.

También aconsejó retirar la burlanda de manera uniforme con la pala mecánica, procurando no generar nuevas superficies de exposición al oxígeno, y utilizarla rápidamente una vez recibida. En términos generales, se recomienda consumir la burlanda húmeda dentro de los 7 a 14 días, aunque el plazo efectivo depende de las condiciones de almacenamiento(Noticias AgroPecuarias).

Imagen de apertura: planta industrial de ACA Bio, en Villa María, Córdoba

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