Avance de Bolsonaro: qué cambirá en Brasil y cómo repercutirá en Argentina y la región

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El resultado de la primera vuelta, que dejó a Flávio por delante de Lula, ya impactó en los mercados y puede modificar el vínculo comercial y político entre Brasil y sus socios.

(NAP) La ventaja obtenida por Flávio Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones brasileñas modificó el escenario que se planteaba antes de la votación. El candidato del Partido Liberal obtuvo el 47,03% de los votos, frente al 45,16% de Luiz Inácio Lula da Silva, y ambos competirán en el balotaje del 25 de octubre.

El dato tuvo una primera consecuencia económica inmediata. El real se apreció más de 4% frente al dólar y los futuros de la Bolsa de San Pablo llegaron a subir más de 8%, mientras que los activos brasileños reflejaron el mayor optimismo de los inversores ante la posibilidad de un gobierno con una agenda más orientada a reducir el gasto, bajar impuestos y avanzar con privatizaciones.

Ese movimiento también puede tener efectos sobre la Argentina. Brasil es el principal destino de las exportaciones argentinas: en marzo representó el 13,3% de las ventas externas del país, con vehículos, trigo y leche en polvo entre los principales productos exportados. A su vez, Brasil concentra una parte significativa de las compras argentinas al Mercosur, especialmente en bienes industriales y vehículos.

Uno de los principales canales de impacto será el comercio bilateral. Una eventual victoria de Bolsonaro podría favorecer una relación política más cercana con el gobierno de Javier Milei, después de meses de tensión entre Buenos Aires y Brasilia durante la administración de Lula.

Para la Argentina, una relación bilateral más fluida podría facilitar la discusión de acuerdos comerciales, reglas de origen y condiciones de acceso al mercado brasileño. El sector automotor aparece entre los más sensibles por el grado de integración de las cadenas productivas de ambos países.

También podría producirse un efecto financiero. Un real más fuerte mejora, en principio, la capacidad de compra de Brasil y puede favorecer las exportaciones argentinas hacia ese mercado.

Al mismo tiempo, una apreciación sostenida de la moneda brasileña podría restar competitividad a algunos productos brasileños frente a los argentinos.

¿El Mercosur?

El cambio político también puede reabrir el debate sobre el rumbo del Mercosur. Bolsonaro y Milei comparten una visión más favorable a la apertura comercial y a una reducción de las restricciones para negociar acuerdos con terceros países.

La cuestión será determinar hasta dónde podría avanzar Brasil en esa dirección sin abandonar sus propios intereses industriales y comerciales. Brasil continúa siendo una economía con un importante mercado interno y con sectores que históricamente han reclamado protección.

Por eso, una eventual coincidencia política entre Buenos Aires y Brasilia no significaría automáticamente una apertura comercial sin límites. Pero sí podría generar mejores condiciones para discutir una agenda de mayor flexibilidad, reducción de barreras y profundización del comercio intrazona.

Agroindustria y energía

Para la Argentina, el escenario también es relevante para las cadenas agroindustriales. Brasil es un mercado central para alimentos, trigo, lácteos y otros productos argentinos, mientras que ambos países compiten en terceros mercados en diferentes segmentos agropecuarios.

La evolución del real será especialmente importante. Una moneda brasileña más fuerte puede mejorar la demanda brasileña de productos argentinos, aunque también puede modificar la competitividad relativa entre productores de ambos países.

La energía aparece como otro sector con potencial de expansión. Una relación política más cercana podría favorecer proyectos de integración energética y una mayor coordinación en infraestructura y comercio, en un momento en que la Argentina busca ampliar sus exportaciones de gas y petróleo.

El resultado del domingo no define todavía el rumbo definitivo de Brasil. La elección presidencial se resolverá el 25 de octubre y el resultado de la primera vuelta dejó una competencia extremadamente estrecha.

Pero sí modificó el escenario que se analizaba antes de la elección. Bolsonaro pasó de ser una alternativa electoral a convertirse en el candidato más votado y los mercados reaccionaron favorablemente ante la posibilidad de un cambio de orientación económica.

Para Argentina, el punto central será si ese cambio político puede traducirse en una relación bilateral más pragmática y en un Mercosur con mayor apertura.

El resultado podría generar oportunidades para las exportaciones argentinas, aunque también planteará nuevos desafíos competitivos.

Brasil seguirá siendo, cualquiera sea el resultado del balotaje, un socio económico determinante para la Argentina. La diferencia será el tipo de relación política y comercial que se construya a partir del 25 de octubre. (Noticias AgroPecuarias)

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