Ganadería de precisión: el seguimiento individual de los animales mejora la eficiencia de los rodeos
El uso de la identificación electrónica para generar un historial productivo y reproductivo de cada animal permite incrementar índices de preñez, anticipar descartes y seleccionar vientres.
(NAP) La ganadería de precisión comienza a modificar la forma de gestionar los rodeos de cría en Corrientes a partir de una herramienta básica: identificar electrónicamente a cada animal y construir a lo largo de su vida una historia productiva y reproductiva individual.
El concepto es desarrollado desde hace 8 años por técnicos de la Agencia de Extensión Rural del INTA Curuzú Cuatiá y del INTA Mercedes y fue presentado en la Jornada a Campo que el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina realizó en un establecimiento de Goya, bajo el slogan “Desafiando los límites de la cría bovina en Corrientes”.
Allí, el ingeniero agrónomo Mauricio Beccaria explicó que el seguimiento individual permite pasar de los promedios de un lote a evaluar el comportamiento de cada animal y tomar decisiones en función de sus resultados.
“Para nosotros, la ganadería de precisión arranca cuando empezamos, a través de una caravana electrónica, a individualizar los animales”, señaló.
A partir de esa identificación, cada vaca puede ser considerada como una unidad productiva: se registran sus datos a lo largo del tiempo y se analiza si su desempeño se adapta a las condiciones del sistema.
El trabajo técnico parte de una situación productiva que presenta importantes márgenes de mejora. Según el documento elaborado por Beccaria junto con Hernán Preisz y Luis Rivero, en el centro-sur de Corrientes la ganadería se desarrolla principalmente sobre pastizales naturales, con cargas de entre 0,60 y 0,70 equivalente vaca por hectárea, y registra un 51% de destete general.
Frente a ese escenario, la ganadería de precisión busca utilizar la información para identificar diferencias entre animales que, dentro de un mismo rodeo, pueden quedar ocultas cuando solamente se observan los promedios.
“Nos permitió empezar a gestionar los animales, tomar datos y generar información, y tomar decisiones de un individuo versus el otro”, explicó Beccaria. El objetivo es clasificar a los animales según su eficiencia reproductiva o productiva y utilizar esa información para mejorar el desempeño del rodeo.
La identificación electrónica mediante caravanas RFID (siglas de Radio Frequency Identification) permite registrar los datos de cada animal y construir un historial que puede utilizarse para decisiones de manejo, selección y descarte en diferentes etapas.
-Recría: uno de los campos de aplicación es la recría de vaquillas destinadas al primer servicio a los 18 meses. El seguimiento comienza desde el destete y se realizan pesajes periódicos para comparar la ganancia diaria de peso de cada animal con la curva esperada.
Esto permite detectar con varios meses de anticipación a las vaquillas que presentan bajas ganancias de peso, separarlas del grupo y evitar que se destinen recursos a animales que difícilmente alcancen los objetivos establecidos.
-Parición: también permite identificar diferencias asociadas al momento de nacimiento. Según el trabajo técnico, las hijas de vacas de cabeza de parición mantienen una diferencia de aproximadamente 18 kilos al momento del entore respecto de las nacidas en la cola de parición.
-Nutrición: La información también puede utilizarse para aplicar manejos nutricionales diferenciales. Los animales más atrasados pueden conformar sublotes y recibir suplementación específica para alcanzar el peso objetivo.
Los resultados obtenidos muestran una evolución en los índices de preñez de esta categoría. En cinco ejercicios, la preñez de las vaquillas de 18 meses promedió 88,7%, por encima del objetivo del 85% y entre 18 y 25 puntos porcentuales por encima de los registros obtenidos durante los primeros años de trabajo.
Selección de vientres
El seguimiento individual también permitió desarrollar el concepto de “Vientres Superiores”: vacas adaptadas al sistema que logran preñarse durante al menos dos años consecutivos con cría al pie y sin recurrir al destete precoz.
La identificación de estos animales permite seleccionar sus hijas y utilizarlas como futuras reproductoras, bajo el supuesto de que existe una ventaja en conservar dentro del rodeo genética que ya demostró capacidad reproductiva bajo las condiciones específicas del establecimiento.
“Esa vaca que reproductivamente es mejor que la hermana, nosotros empezamos a seleccionar la hija de esa vaca y empezamos a recriar la hija, sabiendo que está trayendo genética de la madre adaptada a nuestro sistema”, explicó Beccaria.
Los resultados registrados en los establecimientos estudiados muestran diferencias entre los vientres seleccionados y el rodeo general. En un ensayo correspondiente al servicio 2023, los “Vientres Superiores” alcanzaron una preñez del 94,1%, frente al 78,9% del rodeo general en uno de los campos evaluados. En otro establecimiento, los valores fueron 86,3% y 79,9%, respectivamente.
A nivel general, el trabajo técnico señala que la preñez de las vacas con cría pasó de 63,3% en 2019 a un promedio de 81,9% entre 2020 y 2024.
Trazabilidad
La identificación individual adquiere además una dimensión vinculada con la trazabilidad. Beccaria señaló que la obligatoriedad de la caravana electrónica permite contar con información que puede acompañar al animal durante las distintas etapas del proceso productivo.
En ese sentido, planteó que la información generada durante la recría podría permitir identificar animales con mejor eficiencia de conversión y evaluar posteriormente su desempeño en sistemas de terminación, además de parámetros como el rendimiento al gancho.
Para el técnico, este enfoque puede adquirir importancia en una ganadería que busca mejorar su inserción en los mercados internacionales: conocer el comportamiento individual del animal permite avanzar desde la trazabilidad hacia una caracterización más precisa de su eficiencia productiva.
El desafío ahora es procesar la creciente cantidad de información que genera el sistema. En establecimientos con cientos o miles de animales, el seguimiento individual puede acumular decenas de registros por cabeza a lo largo de los años.
En ese proceso, la caravana electrónica deja de ser solamente una herramienta de identificación para convertirse en el punto de partida de un historial individual que permite conocer qué animales producen, cuáles se adaptan mejor al sistema y cuáles no justifican seguir ocupando recursos dentro del rodeo. (Noticias AgroPecuarias)






