Desde Valle de Uco nace el IRU mide cuánto gana realmente el productor de la región

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El Índice Rural Uco mide producción por producción, los costos, la rentabilidad y permite establecer si es positiva o negativa.

(NAP) Los productores del Valle de UCO, ya disponen de una nueva herramienta que les permite medir producción por producción, la rentabilidad final del productor primario de la región, antes y después de impuestos.

El primer capítulo de la serie está dedicado al ajo, y su resultado es contundente: en 2025 los costos de producción triplicaron a los ingresos, dejando una rentabilidad negativa del 37,8% antes de impuestos y, una vez descontada la carga tributaria, del 68,71% después de impuestos – el dato que el propio informe señala como el más relevante, porque es el que refleja lo que realmente le queda al productor.

El IRU es un número índice -con base 2022=100, deflactado por el IPC de INDEC- que permite comparar, año a año, cuánto le queda realmente al productor luego de descontar costos e impuestos. A diferencia de los indicadores de precios o de comercio exterior, el IRU busca responder una pregunta más simple y más incómoda: al cierre del ejercicio, ¿el productor ganó o perdió, y cuánto de eso se lo llevó el Estado?

El termómetro económico de las economías regionales

Un índice económico que mide el resultado final -ganancia o pérdida- del productor primario del Valle de Uco (Mendoza), antes y después de impuestos, para sus tres producciones centrales: ajo, vid y orégano, cada una medida por separado.

No es un índice de producción, insumos o agronómico, si bien para su elaboración se utilizan datos de este tipo. Busca reflejar el resultado económico final del productor, antes y después de impuestos.

A diferencia de los indicadores de precios o de comercio exterior, el IRU busca responder una pregunta más simple y más incómoda: al cierre del ejercicio, ¿el productor ganó o perdió, y cuánto de eso se lo llevó el Estado?

Base 2022=100, deflactado por IPC (INDEC), de periodicidad anual.

El IRU Ajo es el primer capítulo de una serie que continuará con vid y orégano. Es la primera herramienta pública que traduce en un número comparable, año a año, el impacto real -de mercado y tributario- sobre la rentabilidad del productor del Valle de Uco.

El primer capítulo de la serie está dedicado al ajo, y su resultado es contundente: en 2025 los costos de producción triplicaron a los ingresos, dejando una rentabilidad negativa del 37,8% antes de impuestos y, una vez descontada la carga tributaria, del 68,71% después de impuestos – el dato que el propio informe señala como el más relevante, porque es el que refleja lo que realmente le queda al productor.

Mendoza concentra cerca del 80% del ajo que se cultiva y exporta en la Argentina, y entre el 75% y el 80% de esas exportaciones tienen como destino Brasil.

El informe del IRU señala que 2025 fue un año bisagra: Brasil levantó parcialmente las medidas antidumping que mantenía contra el ajo chino, lo que favoreció una mayor entrada de producto asiático tanto en ese mercado como en la región. El resultado inmediato fue una comercialización complicada y una fuerte caída de precios: buena parte de la cosecha argentina terminó vendiéndose por debajo del costo de producción.

A esto se sumaron pérdidas de calidad post cosecha por las lluvias y el fuerte costo de la cámara frigorífica, factores que -según el informe- generaron además problemas en la cadena de pagos para numerosos productores. Entre 2022 y 2024, en cambio, los resultados habían sido positivos tanto antes como después de impuestos, aunque muy ajustados en 2024 una vez descontada la carga tributaria.

El otro dato que preocupa: la presión tributaria

Además del resultado antes de impuestos, el IRU calcula el impacto final de la carga tributaria -impuesto a las Ganancias, Débitos y Créditos bancarios, cargas patronales, Impuesto Inmobiliario Rural y tasas municipales- sobre la rentabilidad de la producción.

Entre 2022 y 2024, esa participación del Estado promedió el 52,8% de la rentabilidad del productor, con un pico del 65,3% en 2024. En 2025 el dato es aún más severo: la incidencia de impuestos y tasas no solo redujo la ganancia, sino que superó a la pérdida que ya arrastraba el negocio antes de impuestos.

Los cuatro datos claves del informe:

1- Un sector en caída libre en 2025. Los costos de producción triplicaron a los ingresos antes de impuestos. Resultado: -37,8% de rentabilidad antes de impuestos, tras tres años (2022-2024) de resultados positivos.

2- Una causa externa y concreta Brasil -destino del 75-80% de las exportaciones argentinas de ajo- levantó parcialmente las medidas antidumping contra el ajo chino, facilitando su ingreso a la región. Precios en baja, ventas por debajo del costo de producción, pérdidas post cosecha por lluvias y alto costo de cámara frigorífica completan el cuadro de 2025.

3- El Estado, un actor central en el resultado La participación de impuestos y tasas sobre la rentabilidad promedia 52,8% en los años de resultado positivo. En 2024 llegó a 65,3%. En 2025, esa carga tributaria superó incluso la pérdida del negocio antes de impuestos.

4- Dato clave: el IRU marca la rentabilidad después de impuestos (-68,71% en 2025) como el indicador más relevante, por sobre el resultado antes de impuestos.(Noticias AgroPecuarias)

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