Soja: el Inta ya identificó materiales tolerantes a sequía y los lleva a ensayos a campo
El objetivo es aportar materiales al mejoramiento que puedan sostener su rendimiento ante sequías estacionales, cada vez más frecuentes e intensas.
(NAP) El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria avanza en la identificación y validación de materiales de soja con mayor tolerancia al estrés hídrico, en una investigación que ya permitió seleccionar líneas con buen comportamiento frente a la falta de agua y trasladarlas desde los ensayos controlados hacia evaluaciones a campo.
El trabajo es desarrollado desde hace más de una década por el grupo de Fisiología del Estrés Hídrico y Microorganismos del Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales del INTA, a partir de la variabilidad disponible en el banco de germoplasma de soja del organismo.
Uno de los resultados obtenidos fue la identificación de un material que, luego de ser seleccionado en condiciones controladas, también presentó un mejor rendimiento bajo sequía en ensayos realizados a campo en Rosario. Las evaluaciones se realizaron durante enero, coincidiendo con el período en que las sequías estacionales pueden afectar al cultivo durante el llenado de los granos.
“Las respuestas observadas en etapas vegetativas coincidieron con el comportamiento observado más adelante en el ciclo del cultivo y con el desempeño productivo registrado en el campo”, explicó Carla Guzzo, integrante del equipo de investigación.
Líneas en evaluación
La investigación no se detuvo en esos primeros materiales. Durante la pandemia, investigadores del programa de mejoramiento de soja del Inta desarrollaron una nueva población de plantas que posteriormente fue evaluada por el grupo de estrés hídrico.
De esa población fueron seleccionadas dos líneas que mostraron el mejor comportamiento frente a la falta de agua. Actualmente, esos materiales están siendo validados a campo para determinar si mantienen las características observadas en los ensayos de invernadero.
Guzzo explicó que el objetivo es identificar materiales que puedan ser utilizados por los mejoradores para desarrollar cultivos más tolerantes, aunque aclaró que ninguna planta puede sostenerse indefinidamente frente a una sequía extrema.
Una de las herramientas desarrolladas por el Inta es una plataforma de fenotipado que permite someter plantas pequeñas a condiciones controladas de déficit hídrico y establecer diferencias entre materiales tolerantes y susceptibles.
La ventaja es que la primera selección puede realizarse en períodos relativamente cortos. Una vez identificadas las líneas, los mejoradores deben continuar con ensayos a campo durante varias campañas y en distintas localidades para comprobar su comportamiento agronómico.
“Dependiendo de cómo nos las entregue el mejorador, nosotros les hacemos los ensayos y eso puede llevar uno o dos años. Después, él tiene seguramente tres años de campaña en dos o tres lugares con condiciones hídricas diferentes para evaluarlo”, explicó Guzzo al programa Agroindustris en foco de Eco Medios AM 1220.
Según la investigadora, este procedimiento puede acortar entre 2 y 3 años el proceso de selección previo a la inscripción de un nuevo material, aunque el tiempo total depende del estado de la población y de las etapas de mejoramiento que deba atravesar.
El mismo esquema de trabajo ya fue utilizado con trigo, maíz, avena y maní, mientras que en soja continúa la evaluación de nuevos materiales.
El desarrollo cobra importancia ante un escenario en el que, según los investigadores, las sequías estacionales son cada vez más frecuentes e intensas, lo que incrementa la necesidad de incorporar tolerancia al estrés hídrico como característica dentro de los programas de mejoramiento. (Noticias AgroPecuarias)






