Los productores yerbateros y sectores sociales piden devolver sus facultades al INYM

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La protesta se realizó en la Plaza 9 de Julio, convocada por la Multisectorial por la Soberanía de Misiones. Organizaciones yerbateras cuestionaron la desregulación del mercado, la caída del precio de la hoja verde y el desmantelamiento de herramientas del INYM.

(NAP) La vista de presidente Javier Milei el viernes último a la provincia de Misiones estuvo procedida por una serie de protestas convocadas por organizaciones sociales,  trabajadores, jubilados, jóvenes y productores que participaron de un festival y vigilia cultural realizada en la plaza 9 de Julio de la ciudad de Posadas, contra las políticas económicas del Gobierno nacional.

La manifestación fue convocada por la Multisectorial por la Soberanía de Misiones, y tuvo como uno de sus momentos centrales la quema de un muñeco que simbolizó, según los organizadores, el impacto del ajuste sobre el empleo, los ingresos y distintos sectores productivos de la provincia.

Entre los reclamos estuvieron los de productores vinculados a la economía regional de la yerba mate, una actividad que atraviesa una fuerte disputa por los precios de la materia prima y las condiciones de comercialización.

La crisis yerbatera, en el centro del reclamo

Uno de los principales cuestionamientos de los productores está dirigido contra la política de desregulación del mercado yerbatero y la pérdida de facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

En una carta dirigida a Milei y a su equipo de gobierno, organizaciones de productores señalaron que las medidas oficiales están afectando a una economía regional que, según remarcaron, durante décadas generó actividad y empleo para miles de familias misioneras.

El documento fue firmado por Julio Petterson, de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte; Hugo Sand, de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones; Antonio Franza, de la Asociación de Productores Yerbateros y Tareferos del Alto Uruguay; Jorge Skripczuk, de la Asociación Civil Impulso Yerbatero; y Salvador Torres, del Movimiento Agrario de Misiones.

Los productores sostienen que la desregulación no generó una mayor competencia en un mercado que consideran altamente concentrado. Por el contrario, denuncian que las grandes empresas pudieron ampliar sus márgenes mientras se deterioraron los ingresos de productores primarios y trabajadores rurales.

Según el documento presentado por las organizaciones, la materia prima se está pagando entre $180 y $285 por kilo, en muchos casos con plazos de cobro de 90, 120 días o incluso superiores. Los productores aseguran que ese valor representa aproximadamente la mitad del costo de producción y sostienen que la ausencia de un precio de referencia establecido por el INYM dejó a las chacras como la principal variable de ajuste de la cadena.

A la caída de los ingresos se suma el incremento de los costos productivos. Las organizaciones señalan aumentos en combustibles, fertilizantes, energía, laboreo y fletes, con especial impacto sobre el traslado de la hoja verde desde las chacras hasta los secaderos.

La crisis de rentabilidad también comienza a reflejarse en los niveles de producción. De acuerdo con los datos incluidos en la carta, durante los primeros siete meses de 2026 la cosecha de hoja verde cayó más de 11% interanual.

Entre enero y julio se recolectaron 71,5 millones de kilos menos que durante el mismo período del año anterior. Para las organizaciones, el retroceso es consecuencia directa de la falta de rentabilidad de la actividad.

La menor actividad en las chacras repercute sobre tareferos, contratistas, transporte, secaderos y comercios de los municipios yerbateros. Las organizaciones también advierten sobre la dificultad para afrontar los costos laborales.

Respecto de la la tarifa sustitutiva del Convenio de Corresponsabilidad Gremial pasó de un promedio de $13 por kilo en 2023 a casi $44 en 2026, mientras simultáneamente cayó el precio percibido por el productor.

El INYM, otra vez en el centro de la discusión

La pérdida de herramientas regulatorias del INYM es otro de los principales puntos de conflicto. Los productores cuestionan específicamente el desarme de áreas vinculadas con técnica, registro y fiscalización, además de la eliminación de resoluciones históricas del organismo. Según las entidades, esto afecta los mecanismos destinados a garantizar estándares de calidad, higiene y salubridad del producto y, por lo tanto, también puede repercutir sobre los consumidores.

El reclamo de las organizaciones es concreto: recuperar las facultades del instituto para contar con herramientas que permitan ordenar la cadena yerbatera y mejorar las condiciones de los sectores más vulnerables. 

En la carta enviada al Presidente, los productores sostuvieron que, pese al escenario actual, continuarán trabajando para recuperar esas facultades y proyectar los próximos años de la actividad yerbatera con mayor participación de los pequeños productores. (Noticias AgroPecuarias)

 

 

 

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