La ONU impulsa un nuevo mapa mundial para mostrar mejor el tamaño real de los países

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Durante más de 4 siglos, la proyección de Mercator dominó los mapamundis y terminó instalando una imagen distorsionada del tamaño de los países. La ONU respalda el uso de Equal Earth.

(NAP) La Organización de las Naciones Unidas dio un paso para modificar una de las imágenes más conocidas del planeta: el tradicional mapamundi basado en la proyección de Mercator.

La Asamblea General aprobó una resolución que promueve el uso de representaciones cartográficas que reflejen con mayor precisión el tamaño real de los países y continentes.

La iniciativa fue impulsada por Togo y contó con el respaldo de la Unión Africana. La resolución obtuvo 164 votos a favor, uno en contra y seis abstenciones.

Entre las alternativas promovidas se encuentra Equal Earth, una proyección desarrollada en 2018 que permite conservar de manera más precisa la proporción entre las superficies de los distintos territorios.

El cambio busca corregir una distorsión que forma parte de los mapas utilizados habitualmente en escuelas, medios de comunicación y distintas publicaciones.

La proyección de Mercator fue creada en el siglo XVI por el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator y tuvo como principal objetivo facilitar la navegación marítima. Para ello conserva los ángulos y permite trazar determinadas rutas con facilidad.

El inconveniente aparece cuando se utiliza para comparar superficies.

En esta representación, los territorios ubicados cerca de los polos aparecen mucho más grandes de lo que son en realidad. Por eso, por ejemplo, Groenlandia puede parecer casi del mismo tamaño que África, cuando el continente africano tiene una superficie aproximadamente 14 veces mayor.

Algo similar ocurre con Canadá, Rusia y otros territorios ubicados en latitudes elevadas.

En cambio, las regiones cercanas al Ecuador aparecen relativamente más pequeñas.

Esto no significa que Mercator sea un mapa “incorrecto”. Su distorsión responde al objetivo para el que fue diseñado. El problema surge cuando se lo utiliza como si fuera una representación proporcional de la superficie terrestre.

 

Mapamundi de Mercator de la editorial Rivadavia que usábamos en la escuela.

El nuevo mapa

Equal Earth intenta resolver precisamente ese problema. Su principal característica es que mantiene una relación más fiel entre el tamaño visual de los territorios y su superficie real.

La diferencia puede resultar especialmente evidente al observar África y América del Sur, dos regiones cuya dimensión territorial queda notablemente alterada en Mercator.

La campaña internacional que impulsó el reemplazo de Mercator sostiene que estas representaciones no son solamente una cuestión técnica. Sus promotores consideran que durante generaciones los mapas contribuyeron a instalar una percepción equivocada sobre el peso territorial de distintas regiones del planeta.

Togo, uno de los principales impulsores de la iniciativa, resumió esa posición bajo la idea de que un mundo más justo también necesita una representación cartográfica más justa.

La resolución de Naciones Unidas no establece que Mercator deba dejar de utilizarse ni convierte automáticamente a Equal Earth en el nuevo mapa oficial del mundo.

Además, la decisión no es jurídicamente vinculante. Mercator continúa siendo útil para determinadas aplicaciones, especialmente aquellas relacionadas con la navegación, debido a las características que hicieron que fuera adoptado hace más de 400 años.

La discusión pasa, en cambio, por qué proyección debería utilizarse cuando el objetivo es mostrar el tamaño relativo de los países y continentes.

En ese terreno, Equal Earth ofrece una representación diferente y más cercana a las superficies reales.

El cambio también permite mirar de otra manera el mapa de la Argentina. Al igual que ocurre con otros países ubicados en latitudes alejadas del Ecuador, su representación cambia respecto de Mercator.

El territorio argentino, naturalmente, no cambia de tamaño. Lo que cambia es la manera en que se lo compara visualmente con el resto del planeta.

En definitiva, la frase “el mapa no es el territorio” que significa que una representación de la realidad nunca es la realidad misma, graficando que un mapa simplifica, selecciona y distorsiona el territorio que pretende mostrar.

El mapa es -estrictamente hablando de los mapas-una representación construida a partir de decisiones matemáticas y técnicas, por lo que no debe llevar a pensar que la nueva proyección modifica el mundo: solamente va a modificar la manera en que lo vemos y, en cierta medida, también la forma en que lo entendemos. (Noticias AgroPecuarias)

 

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