Biocombustibles: avanzó en el Senado el proyecto de ampliación de los cortes
Se llegó a un dictamen para tratar el tema en recinto: el etanol sube a 15% y biodiésel a 10%. Y se modifica el reparto del negocio entre las empresas integradas y las pymes.
(NAP) El Senado de Argentina dio dictamen hacia una nueva Ley de Biocombustibles con un esquema que aumenta el uso de bioetanol y biodiésel en las naftas y el gasoil, pero al mismo tiempo modifica las reglas de acceso al mercado, especialmente para las empresas que producen biodiésel.
El plenario de las comisiones de Minería, Energía y Combustibles y la de Presupuesto y Hacienda emitió este jueves un dictamen de mayoría y será tratado en el recinto el 10 de septiembre.
El proyecto establece que, al año de sancionada la ley, el corte obligatorio de biodiésel en el gasoil pasará de 7,5% a 10%, mientras que el bioetanol en las naftas subirá de 12% a 15%.
Pero detrás de esos porcentajes aparece la discusión más importante: quién podrá abastecer ese mercado adicional, especialmente el de biodiesel.
Más bioetanol
Para el etanol de cañan de azúcar y de maíz, que se usa en las naftas, el nuevo esquema mantiene la participación de las dos principales materias primas: 6% de caña y 6% del cereal.
El 3% restante quedará destinado a la competencia, una modificación que introduce un espacio adicional para nuevos oferentes dentro del mercado obligatorio. Además, ninguna empresa podrá concentrar más del 20% del volumen correspondiente.
La ampliación del corte representa, en términos concretos, un mayor mercado interno para el etanol producido a partir de caña y maíz, al tiempo que incorpora una porción abierta a la competencia.
La discusión por el biodiésel
En el caso del derivado de la soja que se usa para el corte del gasoil, se enfrentaron 2 modelos: las empresas no integradas, principalmente pymes que dependen del mercado interno obligatorio, y las grandes compañías integradas que producen aceite y biodiésel y buscan una mayor participación.
El dictamen establece una transición para las plantas no integradas y garantiza un piso del 3% para ese segmento hasta 2036, mientras avanza gradualmente la participación de las empresas integradas.
De esta manera, el proyecto intenta resolver uno de los principales obstáculos que había trabado las negociaciones: se abre el mercado pero sin provocar un desplazamiento inmediato de las pymes que actualmente dependen del cupo obligatorio.
La Fundación Barbechando destacó precisamente que el texto extiende hasta 2036 la protección mínima para las no integradas, otorgándoles un horizonte de reconversión más prolongado.
Otras reformas
El proyecto también incorpora un mercado electrónico con subastas y precios de referencia calculados a partir de la paridad de importación, además de límites de participación por empresa para evitar una concentración excesiva.
El nuevo esquema busca así combinar tres objetivos: elevar el consumo de biocombustibles, generar condiciones de mayor competencia y dar tiempo de adaptación a las empresas más pequeñas.
El desafío ahora pasa al recinto. Si el Senado convierte el dictamen en ley, la Argentina tendrá un nuevo marco para una industria que conecta directamente la producción agrícola con el mercado de combustibles y que, con mayores cortes, ampliará la demanda interna de maíz, caña de azúcar y aceites vegetales. (Noticias AgroPecuarias)








