‘Hay que dejar de producir ovinos como hace 100 años’: la apuesta por el cordero pesado

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Juan Uccelli sostuvo que la carne ovina tiene un amplio margen para crecer con mayor producción por oveja, incorporando razas carniceras y avanzando obtener corderos pesados.

(NAP) Mientras el consumo de carne porcina ya supera los 25 kilos por habitante al año y continúa ganando espacio en la dieta de los argentinos, la carne ovina todavía tiene un largo camino por recorrer: el consumo de cordero en la Argentina no llega a 1 kilo por habitante por año.

Para Juan Uccelli, consultor y especialista en los mercados porcino y ovino, ese bajo nivel de consumo representa justamente una de las mayores oportunidades para la actividad, aunque antes será necesario resolver una cuestión básica: aumentar la producción y la oferta de carne ovina.

“Si no aumentás la producción, no podés aumentar la oferta y si no aumentás la oferta no generás un crecimiento”, explicó Uccelli, al recordar la transformación que atravesaron otras carnes, como la aviar y la porcina.

Del ovino tradicional al cordero pesado

En declaraciones a Agroindustria en foco por Eco Medios AM 1220, el especialista consideró que una de las claves pasa por modificar el modelo productivo y avanzar hacia una producción ovina orientada principalmente a la carne fuera de la Patagonia.

En ese sentido, destacó la incorporación de razas carniceras como Dorper y Texel, cuya presencia se hizo visible en los últimos años en exposiciones y remates.

En este orden, indicó que quitando la producción patagónica mayormente orientada a la lana y a un cordero especial, “en el resto del país la tendencia va a ser un ovino netamente de carne”. Además planteó que el objetivo no debería limitarse a producir corderos pequeños.

“Hay que hacer un cordero pesado”, afirmó, con una lógica productiva sencilla: “Lo más difícil en producción animal es hacer la cabeza; una vez que uno tiene la cabeza, lo más barato es ponerle kilos”.

La estrategia implicaría aprovechar mejor cada oveja y aumentar la cantidad de carne obtenida por unidad productiva.

Productividad por oveja

Uccelli comparó la situación actual del ovino con la transformación que experimentó la producción porcina en las últimas décadas.

Recordó que cuando comenzó a trabajar en el sector porcino se producían alrededor de 1.300 kilos de carne por cerda productiva al año, mientras que actualmente el promedio se ubica en torno de los 3.100 kilos, con establecimientos que llegan a 4.500 kilos.

En ovinos, en cambio, considera que todavía existe un importante margen para elevar la producción por oveja.

Para conseguirlo, planteó la necesidad de cambiar parámetros productivos, incorporar genética orientada a carne y abandonar prácticas que responden a modelos productivos de otras épocas. “Hay que cambiar algunas cosas porque no se puede seguir produciendo como hace 100 años atrás”, resumió.

El cuello de botella de los frigoríficos

La falta de frigoríficos especializados aparece como otro de los obstáculos para el desarrollo de la carne ovina, especialmente en el centro y norte del país. Uccelli reconoció que allí existen pocos establecimientos de faena, pero advirtió que la relación entre producción e industria funciona en ambos sentidos.

“Los frigoríficos tienen sentido de ser cuando tenés producción. Si no tenés producción, no tiene sentido”, explicó.

Por eso, consideró que el crecimiento de la actividad debería darse de manera coordinada entre productores e industria, evitando que ambos sectores se enfrenten por la distribución del negocio. “Todos estamos arriba del mismo barco”, graficó.

Patagonia: otro escenario

El especialista diferenció la situación de la Patagonia respecto del resto del país. La región concentra buena parte de la producción ovina destinada a exportación y, según explicó, los principales frigoríficos exportadores están ubicados en Santa Cruz y Chubut.

Pero allí la actividad enfrenta problemas productivos vinculados con la sequía, la expansión de depredadores y el crecimiento de las poblaciones de guanacos.

Aun así, las exportaciones de carne ovina alcanzan en 2025 unas 4.000 toneladas anuales y este año registraron un crecimiento cercano al 30%.

Uccelli aclaró que buena parte de ese incremento no respondió exclusivamente a una mayor producción de corderos, sino a una mayor oferta de ovejas de descarte, destinadas principalmente a mercados árabes.

La comparación con otras carnes permite dimensionar el potencial que existe para el ovino: mientras el consumo de cerdo pasó de unos 4 kilos por habitante al año a más de 25 kilos en la actualidad, el cordero continúa por debajo de 1 kilo.

Para Uccelli, el camino para modificar esa realidad no pasa solamente por promover el consumo, sino por construir primero una oferta suficiente, regular y competitiva.

“Hay que cambiar la forma de pensar y buscar una solución”, sostuvo el especialista, quien consideró que el desafío es transformar a la producción ovina en una actividad con mayor escala y eficiencia. (Noticias AgroPecuarias)

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