Biocombustibles: el Senado retoma este miércoles el debate y busca destrabar la pelea por el mercado del biodiésel
Las comisiones de Minería y de Presupuesto. El aumento de los cortes tiene consenso pero hay diferencias sobre quiénes podrán abastecer el biodiésel destinado al mercado interno.
(NAP) El Senado retomará este miércoles el debate sobre la nueva Ley de Biocombustibles, en una reunión conjunta de las comisiones de Minería, Energía y Combustibles y Presupuesto y Hacienda, que pasaron a cuarto intermedio la semana pasada sin alcanzar un dictamen. El objetivo es acercar posiciones y encontrar un texto de consenso que permita avanzar con la reforma del régimen vigente.
El punto que continúa trabando el acuerdo es el biodiésel. Mientras existe un mayor nivel de consenso para elevar el corte de bioetanol (para las naftas) al 15%, la discusión sobre el biodiésel (para el gasoil) está atravesada por una disputa entre las empresas pymes que actualmente abastecen buena parte del mercado interno y las grandes compañías integradas del complejo aceitero y agroexportador.
El proyecto impulsado por la senadora Patricia Bullrich propone elevar el corte obligatorio de biodiésel en el gasoil del actual 7,5% al 10%, mientras que para el bioetanol plantea llevar la mezcla obligatoria en las naftas del 12% al 15%. En las últimas reuniones también se analizó una alternativa que contempla 10% obligatorio de biodiésel y hasta cinco puntos adicionales mediante coprocesamiento, aunque el esquema todavía está en negociación.
La pelea por el biodiésel
El aumento del corte no es el principal problema. La disputa está en quién podrá abastecer ese mercado.
Actualmente, las pymes elaboradoras de biodiésel, agrupadas en la Cámara de Empresas PYMEs Regionales Elaboradoras de Biocombustibles, tienen un papel central en el abastecimiento del mercado interno. Son plantas que producen biodiésel pero no están integradas con la producción de aceite, por lo que deben adquirir esa materia prima para fabricar el combustible.
Del otro lado se encuentran las empresas integradas, vinculadas principalmente con grandes compañías aceiteras y exportadoras. Estas firmas cuentan con una estructura vertical que les permite participar de distintas etapas de la cadena: obtienen el aceite y luego pueden transformarlo en biodiésel.
La diferencia es importante porque el aceite de soja es la principal materia prima del biodiésel argentino. Se obtiene a partir del procesamiento del poroto de soja y luego, mediante un proceso químico denominado transesterificación, se transforma en biodiésel, con glicerina como coproducto.
Las pymes sostienen que una apertura del mercado sin una participación reservada para ellas las colocaría en desventaja frente a empresas de mucha mayor escala y que, además, cuentan con su propia materia prima. Cepreb advirtió que el proyecto oficial podría reducir progresivamente la participación de las elaboradoras regionales y puso sobre la mesa una propuesta alternativa.
La cámara pyme propone llevar el corte obligatorio a 12,5% y establecer un esquema de distribución que contemple a las empresas de menor escala, las no integradas y las grandes aceiteras. El objetivo es aumentar el volumen de biodiésel utilizado en el mercado interno, pero evitando que el crecimiento termine concentrado en los grandes jugadores.
Las empresas integradas, en cambio, respaldan el proyecto oficial y cuestionan la continuidad de un mercado reservado. Ciara y CEC apoyaron la iniciativa y rechazaron que se establezca un acuerdo que limite su participación, al considerar que debe existir mayor apertura y competencia en el mercado de biocombustibles.
Los distintos sectores coinciden en que Argentina puede y debe aumentar el uso de biodiésel, pero discrepan sobre quién debe producirlo y venderlo dentro del país.
El objetivo de aumentar los cortes también tiene una dimensión energética y ambiental. A diferencia de los combustibles fósiles, los biocombustibles son de origen renovable y permiten reducir parcialmente la dependencia del petróleo.
En el caso argentino, además, el biodiésel permite agregar valor a una materia prima que el país produce en gran escala, como el aceite de soja. Su utilización puede reducir las emisiones de gases de efecto invernadero respecto del gasoil fósil, aunque el impacto depende de todo el proceso productivo y del origen de la materia prima.
Mayor consenso por el bioetanol
Mientras el biodiésel concentra las mayores diferencias, el capítulo del bioetanol presenta un escenario más favorable para el acuerdo.
La propuesta oficial contempla llevar el corte de las naftas del 12% al 15%, con 6 puntos correspondientes al etanol de caña de azúcar, seis al de maíz y los tres puntos adicionales bajo un esquema de competencia.
Por eso, el biodiésel se transformó en la principal llave para destrabar la nueva legislación.
La discusión que continuará este miércoles no definirá solamente un porcentaje de mezcla. También pondrá en juego cómo se distribuirá un mercado interno que crecerá si finalmente aumenta el corte obligatorio.
De un lado están las pymes regionales, que reclaman preservar una participación que les permita sostener sus plantas y el empleo asociado. Del otro, las grandes empresas integradas, que buscan ingresar a un mercado que actualmente tiene restricciones para su participación.
El desafío para los senadores será encontrar un punto de equilibrio entre mayor producción y uso de biocombustibles, competencia, inversiones y la continuidad de una red de plantas pymes distribuidas en distintas provincias.
El plenario de las comisiones de Minería, Energía y Combustibles y de Presupuesto y Hacienda volverá a reunirse este miércoles para intentar acercar esas posiciones y avanzar finalmente hacia un dictamen. (Noticias AgroPecuarias)








