Identifican un gen que permite plantar tomate con mayor densidad de plantas
Descubrieron una proteína que regula el crecimiento del tomate frente a la sombra de plantas vecinas y favorece la fotosíntesis y la producción de frutos.
(NAP) Investigadores del Comité Nacinal de Investigaciones Cinetíficas y Tenicas de Argentina identificaron un gen que mjora la capacidad de las plantas de tomate para adaptarse a condiciones de mayor densidad de siembra y aprovechar mejor la luz disponible.
El descubrimiento abre una nueva posibilidad para el mejoramiento genético de cultivos orientado a obtener variedades de mayor rendimiento.
El gen, denominado SlBBX20, contiene las instrucciones para producir una proteína que actúa como un regulador de la respuesta de la planta a la sombra generada por sus vecinas. En cultivos de alta densidad, las plantas compiten por la luz y activan mecanismos que les permiten crecer en altura para alcanzar una mayor radiación solar.
Los investigadores comprobaron que las plantas de tomate que no expresan SlBBX20 pierden casi por completo esa capacidad de respuesta. Además, desarrollan menos estomas -los poros por los que ingresa dióxido de carbono- y presentan una caída en los niveles de auxinas, hormonas fundamentales para el crecimiento.
Como consecuencia, las plantas mutantes realizan menos fotosíntesis y producen menos frutos y de menor peso. También disminuye la producción de antocianinas, pigmentos que ayudan a proteger a la planta frente a la alta intensidad lumínica.
Para llegar a estos resultados, el equipo comparó plantas normales y plantas modificadas genéticamente para bloquear la expresión de SlBBX20 bajo distintas condiciones de iluminación y densidad. Los ensayos se realizaron tanto en cámaras de crecimiento como en invernadero.

Gabriel Gomez Ocampo (izq.), Carla Barraza, Mariano Mejía y Javier Botto, autores del estudio junto a otros colegas de Argentina, República Checa y Brasil.
El estudio fue liderado por Javier Botto, investigador del Conicet en el Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura, y contó con la participación de investigadores argentinos, de la República Checa y Brasil.
Según Botto, el hallazgo permitiría utilizar este gen como blanco molecular para desarrollar variedades comerciales de tomate y otros cultivos más eficientes, capaces de aprovechar mejor la luz y destinar una mayor proporción de los carbohidratos producidos por la fotosíntesis al desarrollo de frutos. El trabajo fue publicado en la revista científica Plant Physiology and Biochemistry. (Noticias AgroPecuarias)








