El maíz avanza hacia el tramo decisivo de la cosecha
El sudeste bonaerense sigue frenando el cierre de campaña. En el norte aparecieron ataques de chicharrita.
(NAP) La cosecha argentina de maíz entró en su etapa decisiva pero mantiene dos escenario: mientras gran parte del área agrícola sostiene rendimientos acordes a las expectativas, el sudeste bonaerense se transformó en el principal cuello de botella para el cierre de la campaña.
Según el relevamiento semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la recolección con destino grano comercial alcanzó el 69,8% del área apta, con un rendimiento promedio nacional de 79,4 quintales por hectárea.
El mayor freno continúa localizado en el sudeste de Buenos Aires, donde la persistencia de una elevada humedad ambiente impide el secado normal de los granos. En muchos lotes, el maíz todavía no alcanza los niveles de humedad requeridos para ingresar con las cosechadoras, lo que mantiene un retraso importante respecto de los promedios históricos para fines de julio.
El contraste con otras regiones, a medida que se incorporan planteos tardíos a la cosecha en los Núcleos Norte y Sur y en el Norte de La Pampa-Oeste de Buenos Aires, los rindes relevados continúan mostrando resultados consistentes con las expectativas iniciales de la campaña.
Ese desempeño permite sostener, por el momento, la proyección de producción nacional en 64 millones de toneladas, un volumen que mantiene al maíz como uno de los principales aportantes de la cosecha gruesa argentina.
El informe incorporó una señal de alerta para el norte del país. Los relevamientos sanitarios siguen detectando presencia de Dalbulus maidis, la chicharrita asociada al complejo del achaparramiento del maíz.
De acuerdo con los colaboradores regionales, la incidencia de la plaga habría sido superior a la prevista inicialmente y su impacto sobre los rendimientos comenzaría a hacerse más visible a medida que avance la cosecha de los lotes aún pendientes.
De este modo, la campaña transita una instancia particular: los rendimientos de los maíces tardíos sostienen el optimismo productivo, pero el atraso por humedad en el sudeste bonaerense y las dudas sanitarias en el norte mantienen abiertos dos focos de atención para el tramo final de la cosecha.
Con casi siete de cada diez hectáreas ya recolectadas, el mercado sigue de cerca si el clima permitirá acelerar las labores en Buenos Aires y si el efecto de Dalbulus maidis termina teniendo un impacto mayor al esperado sobre los resultados finales de la campaña 2025/26.








