¿Y si las abejas también fueran socias de la soja?
El Inta y el Conicet detectaron que insectos silvestres pueden mejorar la formación de semillas y pone en duda la idea de que la soja depende solo de su autopolinización.
(NAP) Durante décadas, la soja fue considerada un cultivo prácticamente independiente de los insectos polinizadores, dado que su capacidad de autopolinización llevó a asumir que la presencia de abejas y otros insectos tenía una importancia marginal para la producción.
Sin embargo, una investigación realizada por especialistas del Inta y del Conicet puso en duda ese supuesto y abre un nuevo debate sobre el manejo de los agroecosistemas sojeros.
El trabajo, publicado en Scientific Reports, fue desarrollado durante la campaña 2023/24 en la Estación Experimental Agropecuaria INTA Marcos Juárez por Pablo Cavigliasso, Marina Strelin y Marcelo Aizen.
Mediante técnicas de microscopía de epifluorescencia, los investigadores detectaron un fenómeno inesperado: parte del polen germina prematuramente dentro de las anteras, antes de llegar al estigma de la flor.
Ese comportamiento reduce la eficacia de la autopolinización y sugiere que la planta podría necesitar ayuda externa para completar correctamente el proceso reproductivo.
A partir de estos resultados, los especialistas comenzaron a investigar si la selección de cultivares de ciclos cada vez más cortos podría estar favoreciendo indirectamente una mayor frecuencia de germinación prematura del polen.
En ese contexto, los insectos polinizadores actúan como un seguro reproductivo. Las visitas de pequeñas moscas y abejas nativas favorecen una germinación adecuada del polen y compensan parcialmente los efectos negativos de la germinación prematura.
Uno de los resultados más llamativos es que los polinizadores silvestres mostraron un efecto potencialmente más beneficioso que la abeja melífera en la transferencia de polen funcional para la soja.
“El hallazgo introduce nuevos interrogantes para el mejoramiento genético y el manejo productivo, ya que estos mecanismos podrían estar influyendo en la formación de semillas y en la expresión del rendimiento”, explicó Pablo Cavigliasso.
La investigación también plantea una consecuencia práctica: preservar bordes de vegetación, corredores biológicos y parches naturales cerca de los lotes podría ayudar no solo a conservar biodiversidad, sino también a sostener la estabilidad reproductiva y los rendimientos del cultivo.
Los avances y sus implicancias para el manejo de los sistemas agrícolas serán debatidos el próximo 30 de julio en la jornada “Polinización en agroecosistemas de soja”, que se realizará en la sede del INTA Marcos Juárez, en la provincia de Córdoba. (Noticias AgroPecuarias)








