Tomate para industria: la caída del área sembrada encendió alarmas en Cuyo
La superficie nacional se reduciría a 5.120 ha en la campaña 2025/26; el ajuste golpea con fuerza a Mendoza y San Juan, que concentran cerca de 80% de la producción.
(NAP) La cadena argentina del tomate para industria atraviesa un escenario complejo que combina una menor superficie sembrada con aumento de costos internos, más debilidad de la demanda y mayor competencia de pasta importada.
Esta actualidad encendió señales de alerta entre productores, técnicos e industriales, especialmente en la región de Cuyo.
El dato destacado como más preocupante es la fuerte retracción del área cultivada. Según estimaciones del programa Tomate 2000, la superficie nacional destinada a tomate industria pasó de 7.800 hectáreas en la campaña 2023/24 a 7.300 hectáreas en 2024/25, mientras que para 2025/26 se proyectan apenas 5.120 hectáreas, lo que representa una caída cercana al 34% respecto del ciclo anterior.
La reducción se concentra principalmente en Mendoza, San Juan y La Rioja, aunque el impacto es especialmente sensible en las 2 primeras provincias, que explican alrededor del 80% de la producción argentina de tomate para procesamiento industrial.
Costos e importación
El ingeniero agrónomo Luis Cuitiño, especialista de la semillera Cuyo Seed y referente técnico del sector, señaló que la caída del área refleja un problema estructural de competitividad más que una dificultad exclusivamente productiva.
Según explicó al portal Alterrados, el fuerte ingreso de pasta de tomate importada durante los últimos dos años presionó los precios internos y redujo los márgenes de rentabilidad para muchos productores. A eso se suman aumentos en mano de obra, energía, combustibles, riego y servicios mecanizados, componentes que tienen un peso determinante en este cultivo intensivo.
La actividad requiere un elevado nivel de inversión tecnológica, con costos que actualmente se ubican entre 7.000 y 8.500 dólares por hectárea.
En ese contexto, el punto de equilibrio productivo se habría desplazado desde unas 75 toneladas por hectárea hacia un rango de 80 a 85 toneladas, debido al encarecimiento de los costos operativos y la menor capacidad de convalidar precios más altos.
Por otro lado, el panorama agronómico no es negativo. Las condiciones climáticas de la última campaña favorecieron la sanidad y la calidad de los frutos, y los rindes observados en los primeros lotes se mantienen en niveles elevados, cercanos a los registros récord obtenidos el año pasado.
Argentina venía produciendo en campañas recientes alrededor de 620.000 toneladas de tomate industria, muy cerca del consumo interno estimado en 650.000 toneladas anuales, un objetivo alcanzado tras décadas de articulación entre productores e industria procesadora.
El temor del sector es que la reducción del área local, combinada con mayores importaciones, vuelva a generar dependencia externa para abastecer parte de la demanda de concentrado y derivados.
El tomate industria
Cuitiño remarcó además que persiste una percepción equivocada sobre el tomate destinado a industria. Aclaró que no se trata de un descarte del mercado fresco, sino de variedades específicamente desarrolladas para cosecha mecánica, maduración uniforme en planta y procesamiento industrial, con exigentes controles de calidad y residuos antes de ingresar a fábrica.
En ese sentido, sostuvo que la salida para la cadena no pasa únicamente por competir por precio frente a la pasta importada, sino por fortalecer la innovación genética, la mecanización, la eficiencia en el uso del agua y la diferenciación de productos con mayor valor agregado.
También destacó el rol de Tomate 2000 (programa de articulación público-privada creado en Mendoza que integra a productores, industrias y técnicos) como herramienta de coordinación entre productores e industria, permitiendo contratos anticipados, planificación de superficie y mejoras de productividad.
Para la campaña 2025/26, unas 3.200 hectáreas cuentan con contratos y precios previamente acordados dentro del esquema de Tomate 2000.
La importancia del cultivo en las economías regionales
Argentina produce alrededor de 1,1 millones de toneladas de tomate por año. De ese volumen, aproximadamente dos tercios se destinan al consumo en fresco y cerca de un tercio a la industrialización.
El segmento industrial creció con fuerza en los últimos años y hoy demanda unas 650.000 toneladas anuales de tomate para procesamiento, mientras que la producción local ronda las 620.000-630.000 toneladas, por lo que el país todavía necesita complementar parte del abastecimiento con importaciones de pasta y derivados.
Con este escenario, la campaña 2025/26 aparece como un punto de inflexión para una de las principales cadenas hortícolas industrializadas del país: buenos rindes y calidad en el lote, pero menor escala, costos crecientes y una presión competitiva que obliga a replantear la estrategia productiva e industrial del tomate argentino. (Noticias AgroPecuarias)








