El girasol apunta a otro año de expansión y podría alcanzar las 3 mill/ha

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Desde Limagrain afirmaron que la mejora genética busca acompañar esa expansión con híbridos de mayor rendimiento, más aceite y mejor comportamiento sanitario.

(NAP) La campaña argentina de girasol 2026/27 podría alcanzar nuevamente las 3 millones de hectáreas sembradas, consolidando el fuerte crecimiento que registra el cultivo desde 2022, de acuerdo a estimaciones de la semillera Limagrain en consonancia con las del Usda.

La proyección se apoya en un buen inicio de la siembra en el norte del país y en un escenario que continúa alentando tanto las inversiones en genética como la ampliación de la capacidad industrial para procesar una cosecha cada vez mayor.

“En los últimos años el girasol viene creciendo en superficie. Este año ya estuvimos cerca de las 3 millones de hectáreas y el Usda también proyecta alrededor de 3 millones para la próxima campaña”, señaló Mariano Bernardo, breeder de girasol de LG, durante una entrevista con el programa Agroindustria en Foco.

El especialista indicó que la siembra ya comenzó en Chaco y en algunas zonas del norte argentino, donde las lluvias invernales permitieron iniciar las labores con buenas expectativas.

“Chaco aporta entre 450.000 y 500.000 hectáreas, por lo que es una provincia clave para alcanzar la superficie prevista. Este año el arranque viene siendo favorable”, explicó.

Más genética

El aumento sostenido del área sembrada también exige un mayor desarrollo genético. Bernardo explicó que el programa de mejoramiento de Limagrain trabaja sobre tres ejes principales: mayor rendimiento, mayor contenido de aceite y tolerancia a enfermedades.

“En girasol no solamente se paga el rendimiento. El contenido de aceite también tiene un fuerte impacto en el ingreso del productor, ya que por encima del 42% comienza a percibirse una bonificación”, destacó.

En materia sanitaria, señaló que el mejoramiento apunta principalmente a incorporar tolerancia frente a enfermedades como downy mildew, roya y phomopsis, una de las patologías que más preocupación generó en las últimas campañas.

“La idea es lograr cultivos más estables, con buena productividad y adaptados a distintas condiciones ambientales”.

Otro de los segmentos sobre los que continúa trabajando la industria semillera es el girasol alto oleico, destinado principalmente a la industria alimenticia. Actualmente representa alrededor del 10% de la superficie nacional, mientras que el restante 90% corresponde a materiales linoleicos.

“El desafío es desarrollar híbridos que mantengan contenidos superiores al 80% de ácido oleico independientemente de las condiciones ambientales. Es un mercado de especialidad que, según la demanda, suele recibir una prima respecto del girasol convencional”, explicó Bernardo.

Industria

El crecimiento de la producción también está impulsando nuevas inversiones industriales para procesar una mayor cantidad de semillas dentro del país.

Bernardo recordó que Argentina pasó en pocos años de sembrar entre 1,8 y 2 millones de hectáreas a aproximarse a las 3 millones, un salto que obligó a ampliar la capacidad de molienda.

“Las empresas comenzaron a adaptar plantas que procesaban soja para elaborar aceite de girasol y también aparecieron nuevas inversiones, como el proyecto que Louis Dreyfus Company desarrolla en Bahía Blanca”, señaló.

El especialista indicó que, si bien durante la última campaña se exportó una mayor proporción de grano por cuestiones operativas, el objetivo de la cadena continúa siendo agregar valor mediante la industrialización y la exportación de aceite. (Noticias AgroPecuarias)

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