Mundo Huertas: una iniciativa que impulsa la producción familiar con semillas, capacitación y acompañamiento

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La propuesta incluye semillas agroecológicas, manuales, instructivos, kits de siembra adaptados a distintos tipos de viviendas y capacitaciones permanentes para acompañar a quienes comienzan con una huerta.

(NAP) Nacido durante la pandemia, el emprendimiento liderado por el abogado Fernando Guevara promueve la agroecología y la producción de alimentos a escala familiar y comunitaria. Su propuesta combina semillas, capacitación, compostaje y asistencia técnica para llegar a hogares, escuelas, municipios e instituciones de todo el país.

Lo que comenzó en 2020 como un emprendimiento para facilitar el acceso a semillas en plena pandemia terminó convirtiéndose en una propuesta integral de promoción de huertas familiares y comunitarias. Ese es el recorrido de Mundo Huertas, un proyecto que hoy trabaja con familias, escuelas, municipios, empresas e instituciones de todo el país.

Su fundador, el Dr. Fernando Guevara, asegura que el objetivo nunca fue únicamente comercializar semillas. La iniciativa busca brindar todas las herramientas necesarias para que cualquier persona pueda iniciar una huerta, independientemente de su experiencia o del espacio disponible.

“En cada casa una huerta” resume la filosofía del proyecto.

“Nos propusimos hacer accesible la semilla y todos los insumos y conocimientos necesarios para poder hacer una huerta a escala familiar o comunitaria desde cualquier lugar del país”, explicó Guevara.

Abogado de profesión y con una trayectoria vinculada a políticas sociales, desarrollo comunitario y sustentabilidad, Guevara encontró durante el aislamiento por COVID-19 la oportunidad de impulsar una iniciativa que uniera producción de alimentos, educación ambiental y participación comunitaria.

La propuesta incluye semillas agroecológicas, manuales, instructivos, kits de siembra adaptados a distintos tipos de viviendas y capacitaciones permanentes para acompañar a quienes comienzan con una huerta.

“Lo que nos proponemos es hacer accesible todo lo necesario para tener una huerta, no solamente las semillas, sino también la capacitación, los manuales y el acompañamiento“, sostuvo.

Recuperar saberes y producir alimentos

Para Guevara, la huerta representa mucho más que una forma de obtener verduras frescas. También constituye una herramienta para recuperar prácticas tradicionales, fortalecer la economía familiar y mejorar la alimentación.

Recordó que las generaciones anteriores atravesaban las recurrentes crisis económicas del país apoyándose en la producción doméstica.

“Me acuerdo mucho de mis abuelos, que siempre tuvieron su gallinero y su huerta. Es una experiencia muy valiosa para rescatar, sobre todo cuando muchas familias tienen un patio desaprovechado”, señaló.

Desde esa mirada, la producción de alimentos en el hogar adquiere valor económico, educativo y ambiental, especialmente en contextos de incertidumbre.

Compostaje y educación ambiental

Uno de los ejes centrales del proyecto es el compostaje, considerado una herramienta indispensable para reducir residuos, generar fertilidad de manera económica y promover hábitos sustentables.

“Promovemos mucho el compostaje de residuos orgánicos porque permite obtener abono a bajo costo y, al mismo tiempo, aprender a separar los residuos y cuidar el ambiente“, explicó.

Guevara sostiene que la huerta funciona además como un espacio de encuentro familiar y de reconexión con los procesos naturales.

“La huerta es un poco la excusa para que pasen otras cosas: compartir tiempo en familia, meter las manos en la tierra y volver a conectar con la naturaleza“, afirmó.

Una alternativa frente al ritmo de vida actual

En un contexto marcado por la hiperconectividad y el consumo permanente, Guevara consideró que muchas personas encuentran en la huerta una actividad sencilla capaz de mejorar su calidad de vida.

“Con pocos recursos podemos garantizar una parte de la alimentación familiar con productos sanos, sabiendo exactamente cómo fueron producidos“, expresó.

El titular de Mundo Huertas también destacó el legado del programa ProHuerta, al que definió como una política pública muy valiosa por su enfoque integral.

A su juicio, el mayor desafío de cualquier iniciativa de promoción de huertas no pasa únicamente por distribuir semillas, sino por sostener el acompañamiento técnico y humano.

“Cuando un programa se limita a entregar semillas pierde gran parte de su potencial. Hace falta capacitación, seguimiento y presencia territorial”, remarcó.

Por ese motivo, Mundo Huertas trabaja junto a municipios, escuelas e instituciones diseñando kits específicos y desarrollando capacitaciones adaptadas a cada proyecto.

Las escuelas, un espacio estratégico

La educación ocupa un lugar central dentro de la propuesta. Para Guevara, las huertas escolares permiten que niños y jóvenes comprendan el origen de los alimentos y desarrollen una relación más cercana con la naturaleza.

“Los chicos tienen que entender que los alimentos no nacen en una góndola del supermercado, sino que vienen de la tierra y del trabajo de quienes los producen”, afirmó.

Actualmente, cualquier persona puede acceder a los productos de Mundo Huertas mediante su tienda online, con envíos a todo el país. Además, la empresa organiza capacitaciones gratuitas para principiantes y talleres sobre producción de insumos, manejo de plagas y otras prácticas vinculadas a la agricultura familiar.

Según Guevara, el objetivo continúa siendo el mismo que dio origen al proyecto hace cinco años: acercar herramientas para que cada vez más personas puedan producir parte de sus propios alimentos y recuperar el vínculo con la tierra.(Noticias AgroPecuarias)

 

 

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