Cuando la industria resiste lejos de los grandes centros

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Desde el NEA,  las empresas familiares enfrentan una combinación de caída de rentabilidad, aumento de costos y crecientes asimetrías con Brasil y Paraguay.

(NAP, por Natalia López Conde*) Los últimos datos sobre la actividad industrial de la UIA vuelven a poner sobre la mesa una discusión que en las economías regionales conocemos desde hace tiempo: detrás de los números agregados existen realidades muy diferentes que conviven dentro de un mismo país, advirtieron desde el Instituto Argentino de la Empresa Familiar.

En una columna de opinión de la asesora legal de la Iadef, Natalia López Conde, se apuntó que en provincias como Misiones, la industria está estrechamente vinculada a actividades que forman parte de nuestra identidad productiva: la yerba mate, la industria del té (foto) y la forestoindustria. Son sectores que generan empleo, arraigo y desarrollo territorial, pero que hoy atraviesan un escenario complejo marcado por la caída de precios, la pérdida de rentabilidad y el incremento de costos que afectan la competitividad de las empresas.

A esta situación se suma una característica particular de nuestra región. Misiones comparte fronteras con Paraguay y Brasil, dos países que ofrecen a sus sectores productivos mayores niveles de previsibilidad macroeconómica y reglas de juego más estables. Esta realidad genera asimetrías que impactan directamente sobre las decisiones de inversión, producción y crecimiento de las empresas locales.

Frente a este contexto, las empresas familiares vuelven a demostrar una capacidad de adaptación que constituye una de sus principales fortalezas. Lejos de adoptar una actitud pasiva, muchas están incorporando tecnología, profesionalizando su gestión, diversificando productos y explorando nuevos mercados. Otras incluso han avanzado en procesos de internacionalización, desarrollando operaciones en países vecinos para aprovechar condiciones que les permitan planificar con mayor horizonte.

Sin embargo, sería un error interpretar esta capacidad de adaptación como una garantía de supervivencia ilimitada. Las empresas familiares llegan a esta etapa después de años de atravesar crisis recurrentes, cambios regulatorios, inflación, restricciones financieras y una elevada incertidumbre económica. Ese recorrido ha dejado secuelas. Hoy muchas organizaciones enfrentan el desafío de sostener la actividad mientras absorben costos crecientes y márgenes cada vez más estrechos.

Por eso, más allá de los indicadores coyunturales, el debate de fondo debería centrarse en cómo construir condiciones que permitan recuperar la competitividad y la previsibilidad necesarias para invertir, innovar y generar empleo de calidad. Las economías regionales no necesitan privilegios. Necesitan condiciones que les permitan desplegar todo su potencial.

Las empresas familiares tienen una particularidad que las diferencia de otros actores económicos: piensan en generaciones, no en balances trimestrales. Su vocación es permanecer, seguir produciendo y sostener el empleo en los territorios donde nacieron. Pero para que esa vocación pueda transformarse en crecimiento sostenible, resulta indispensable avanzar hacia un entorno que premie el esfuerzo productivo y reduzca las incertidumbres que hoy condicionan la toma de decisiones.

La industria argentina tiene futuro. Pero ese futuro también se juega en el interior productivo, en las economías regionales y en las miles de empresas familiares que todos los días siguen apostando por el trabajo, la inversión y el desarrollo local aun cuando el contexto les exige un esfuerzo cada vez mayor.

“Desde Iadef estamos en permanente contacto con esta realidad que atraviesa el país y a pequeñas y medianas empresas que producen, generan empleo y sostienen arraigo en las economías regionales. La demanda de previsibilidad se repite de norte a sur y es un requerimiento clave para el desenvolvimiento de uno de los sectores más dinamizadores del empleo en nuestro país”. (Noticias AgroPecuarias)

* Notaria especializada en empresas de familia y referente del NEA del Instituto Argentino de la Empresa Familiar (Iadef)

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