La cuenta pendiente del campo: producir más y tributar menos

La reducción temporal de los DEXs mejoró los márgenes de los productores, pero advirtió que la carga impositiva sigue condicionando la rentabilidad y las decisiones de inversión.
(NAP) La reducción temporal de las retenciones permitió mejorar los números de la agricultura argentina, aunque el peso de los impuestos continúa siendo uno de los principales factores que limitan la rentabilidad del sector.
Así lo destacó Fiorella Savarino, economista de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina, al analizar los resultados del último Índice Fada, que mostró una disminución de la participación del Estado en la renta agrícola, aunque todavía en niveles elevados.
Según el relevamiento, actualmente el Estado se queda con el 61,8% de la renta generada por una hectárea agrícola promedio, lo que implica una baja de 2,8% respecto de la medición anterior.
“La disminución se explica principalmente por la reducción temporal de las retenciones para determinados cultivos y por una mejora en los precios internacionales”, explicó Savarino durante una entrevista en Agroindustria en Foco de Eco Medios AM 1220.
El efecto de las retenciones
La economista señaló que la rebaja de los derechos de exportación tuvo un impacto directo sobre los márgenes productivos, particularmente en cultivos como el trigo.
“Cuando se reducen las retenciones, una mayor proporción del precio internacional llega al productor. Eso mejora los resultados económicos y permite recuperar la rentabilidad”.
Sin embargo, aclaró que el efecto no alcanza para modificar sustancialmente el peso total de la carga tributaria.
Del total de recursos que genera una hectárea agrícola, más de 6 de cada 10 pesos continúan destinándose al pago de impuestos nacionales, provinciales y municipales.
“Las retenciones son uno de los tributos más visibles porque impactan directamente sobre el precio que recibe el productor, pero forman parte de una estructura impositiva mucho más amplia”, sostuvo.
Una disminución más profunda de la presión tributaria tendría efectos que van más allá de la mejora inmediata de la rentabilidad.
La economista señaló que una menor carga impositiva permitiría fortalecer la capacidad de inversión de las empresas agropecuarias, incorporar tecnología, mejorar prácticas productivas y aumentar la competitividad de las distintas cadenas.
“Cuando el productor puede quedarse con una mayor parte de la renta que genera, tiene más herramientas para reinvertir en su actividad y planificar a largo plazo”, explicó.
En ese sentido, destacó que la rentabilidad no sólo determina el resultado económico de una campaña, sino también las decisiones futuras vinculadas a la adopción de tecnología, fertilización, genética o ampliación de la producción.
Aunque el indicador mostró una evolución favorable respecto de meses anteriores, desde Fada consideran que todavía resulta prematuro hablar de una situación plenamente normalizada para la agricultura.
La mejora observada en los márgenes responde a una combinación de factores coyunturales, entre ellos la baja temporal de retenciones y la recuperación de algunos precios internacionales, mientras que otros costos continúan ejerciendo presión sobre las empresas agropecuarias.
Para Savarino, el desafío de fondo sigue siendo construir un esquema que permita mejorar la competitividad sin perder previsibilidad.
“Las decisiones productivas requieren horizontes de mediano y largo plazo. Por eso, más allá de las mejoras puntuales, la estabilidad de las reglas de juego y la carga tributaria continúan siendo variables centrales para el sector”, concluyó. (Noticias AgroPecuarias)








