Acuerdo Mercosur-UE: ya rige para el comercio, pero la batalla política recién empieza en Europa
A un mes de su entrada en vigor provisional, el tratado comenzó a reducir aranceles y abrir mercados, pero todavía enfrenta cuestionamientos en la UE.
(NAP) A un mes de la entrada en vigor provisional del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, el principal interrogante ya no pasa por su aplicación práctica sino por su futuro político dentro del bloque europeo.
Desde el 1 de mayo, las disposiciones comerciales del tratado comenzaron a regir de manera provisional, permitiendo el inicio del cronograma de reducción y eliminación de aranceles para una amplia gama de productos intercambiados entre ambos bloques.
Para la Argentina, el acuerdo abre una oportunidad de acceso preferencial a uno de los mercados más grandes y de mayor poder adquisitivo del mundo. La Unión Europea estima que el pacto crea un espacio económico de más de 700 millones de personas y genera nuevas oportunidades para las exportaciones agroindustriales, los servicios y las inversiones.
Sin embargo, la puesta en marcha del acuerdo no cerró la discusión. Por el contrario, el debate se trasladó al terreno político europeo, donde persisten cuestionamientos de gobiernos, legisladores y organizaciones agropecuarias que consideran que el ingreso de productos sudamericanos podría afectar la competitividad de los productores locales.
La principal incertidumbre se concentra en el Parlamento Europeo. Aunque la parte comercial comenzó a aplicarse de forma provisional, la aprobación definitiva del esquema institucional más amplio todavía debe superar instancias políticas y jurídicas dentro de la Unión Europea, advirtió Ámbito.com.
Incluso existe una consulta elevada al Tribunal de Justicia de la UE que podría extender los plazos de ratificación.
La entrada en vigencia del acuerdo interino implica que muchas exportaciones del Mercosur comienzan a beneficiarse de una reducción progresiva de aranceles. Según datos oficiales del bloque regional, el 92% de las exportaciones del Mercosur hacia Europa quedará libre de aranceles, mientras que otro 7,5% accederá mediante cuotas o preferencias especiales.
En el caso de los productos agropecuarios, cerca del 99% de las exportaciones recibirá algún tipo de mejora en las condiciones de acceso al mercado europeo.
Después de más de 25 años de negociaciones, el acuerdo dejó de ser una promesa y empezó a generar efectos concretos sobre el comercio. Sin embargo, su consolidación definitiva dependerá de la capacidad de los gobiernos europeos y de las instituciones comunitarias para superar las resistencias políticas que siguen activas dentro del bloque.
Por eso, a un mes de su puesta en marcha, la discusión ya no es si el acuerdo existe o no: el desafío pasa por determinar si la aplicación provisional logrará transformarse en una aprobación política definitiva o si las objeciones internas europeas terminarán condicionando su alcance futuro. (Noticias AgroPecuarias)








