Mercosur–UE: un acuerdo clave para vender más y ser tratados como socios

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El acuerdo UE -MERCOSUR, es un paso clave, agregó, en un contexto mundial de fragmentación del multilateralismo y quiebre de las cadenas de valor.

(NAP) Después de un cuarto de siglo de negociaciones, desde enero de 2026 y en rápida secuencia, el acuerdo de los bloques sudamericano y europeo se firmó, aprobó y entró en vigencia, abriendo nuevas vías de comercio e inversión. Habrá que seguir negociando duramente, pero ahora como socios.

El tema se desarrolló en el Congreso Maizar 2026, en un panel conformado por Erik Høeg, embajador de la Unión Europea en la Argentina; Fernando Brun, secretario de Relaciones Económicas Internacionales; y Gustavo Idígoras, presidente de CIARA-CEC, que fue moderado por Maximiliano Moreno, director del Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI).

El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) es uno de los tres grandes hitos a nivel de acuerdos internacionales de la Argentina, junto a la creación del Mercosur y la incorporación a la Organización Mundial del Comercio, que ocurrieron en la última década del siglo pasado, dijo  Maximiliano Moreno, director del Instituto de Negociaciones Económicas Internacionales (INAI).

Se trata de un paso clave, agregó, en un contexto mundial de fragmentación del multilateralismo y quiebre de las cadenas de valor. Recordó que, hacia fines de 2025, parecía que la negociación se estancaba, pero finalmente se destrabó, el Mercosur lo firmó, el Congreso argentino lo ratificó rápidamente y con mayoría abrumadora en el Senado, y la Comisión Europea le dio vigencia provisoria a partir de mayo.

“Fue un proceso largo y ahora espero un matrimonio feliz”, dijo Erik Høeg, embajador de la UE en la Argentina. Señaló que el acuerdo es una prioridad y permite al bloque europeo diversificar las fuentes de abastecimiento de agroalimentos y también de minerales críticos.

El diplomático celebró el amplio consenso en torno del acuerdo y que, a pesar de las diferencias ideológicas, en el Congreso argentino hubo una disposición a impulsar el libre comercio. En cinco años, resaltó, los países del Mercosur tendrán una cuota libre de aranceles para colocar hasta 1 millón de toneladas anuales de granos en el mercado europeo, lo que “nivela la cancha” para que los productos argentinos accedan en las mismas condiciones con que ya contaban productores de otros países. Además, agregó, el acuerdo brinda un marco de previsibilidad y mecanismos de resolución de cuestiones técnicas.

En cuanto a la dimensión geopolítica del acuerdo, Fernando Brun, secretario de Relaciones Económicas Internacionales, destacó su valor estratégico en un mundo “fragmentado”. Gracias a él, la Argentina pasará de tener relaciones comerciales con el 10% del comercio mundial, a tenerlas con el 30%, y con el objetivo oficial de ensanchar la proporción al 50%. Brun destacó la “determinación política” del presidente Javier Milei para cerrar este acuerdo, y recordó que si bien la presentación que se hizo en Diputados fue “dura”, luego, en el Senado, hubo 53 votos a favor y solo 3 en contra, lo que evidencia “una apuesta argentina al libre comercio.

En la UE, dijo, la prioridad es avanzar en trabajos técnicos para resolver cuestiones como las de los residuos en productos agrícolas, tema que fue también tratado en el panel del Congreso Maizar sobre inserción internacional.

El presidente de Ciara-CEC, Gustavo Idígoras, reconoció que el sector empresario había llegado a creer que el acuerdo no se iba a dar, pero el cambio de condiciones geopolíticas lo hizo posible.

Ahora, el Mercosur tiene un acuerdo con un bloque que importa agroalimentos por 180.000 millones de dólares anuales, de los cuales solo el 10% provienen del bloque sudamericano: “En seis meses, resolvimos 25 años de espera, y nuestros legisladores lo hicieron en 15 días”, dijo Idígoras,.

Resaltó. asimismo, que la Argentina fue el primer país del Mercosur en aprobar el acuerdo. Todos los miembros del bloque lo hicieron antes de los 30 días, lo que a su juicio “no le dio a la UE más opción” que darle vigencia provisoria. Desde hace un mes, maíz, sorgo, miel, girasol pueden ingresar a la UE, lo que genera previsibilidad, enfatizó. En el caso del maíz, además, la cuota de acceso “es para siempre”.

Moreno rescató el concepto de “equilibrio” y preguntó si la apertura beneficiará solo a los productos de la Pampa Húmeda o tendrá alcance federal, a lo que Brun respondió que el carácter federal de lo firmado y ya vigente se evidenció en el cumplimiento de las primeras cuotas trimestrales, en beneficio de productores de miel de Entre Ríos y productores de arroz de Corrientes.

“Es un acuerdo de alcance federal pues integra vasos comunicantes con sectores menos conocidos, y está muy relacionado a energía, minería e inversiones”. Recordó también que, sin acuerdo, los países de la UE eran ya la primera fuente de inversión extranjera en la Argentina, sumas que aumentarán a partir de la previsibilidad que brinda su firma.

En cuanto a productos del interior, agregó, ahora manzanas, peras, algodón, cerezas, blueberries podrán competir en el mercado europeo sin tener que pagar aranceles de entre 14 y 17% mientras productores de otros países pagaban cero.

Sobre ciertos “mitos” en torno del acceso a la UE, Høeg negó que los productos argentinos fueran considerados “una amenaza” para los productores europeos, aunque admitió la existencia de “sensibilidades políticas” de sectores que pensaban que no había un “equilibrio adecuado”. (Noticias AgroPecuarias)

 

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