Cebada: la calidad cervecera se alcanza con fertilización nitrogenada

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Con los altos rindes actuales, muchas veces la cebada no alcanza el nivel de proteína que necesita la industria cervecera.

(NAP) La cebada cervecera necesita cada vez más precisión en el manejo del nitrógeno para alcanzar el contenido proteico que exige la industria maltera, apuntó el especialista de la Fauba, Pablo Prystupa, quien advirtió que los altos rindes actuales muchas veces diluyen la proteína del grano, por lo que ya no alcanza con fertilizar sólo para maximizar producción.

Durante la jornada “Afinando los números de la fina” organizado por Fertilizar Asociación Civil, el ingeniero agrónomo explicó que, a diferencia de la cebada forrajera, la cebada destinada a maltería requiere parámetros de calidad muy específicos, especialmente en contenido proteico.

“La cebada cervecera tiene un sobreprecio cercano al 20%, pero para acceder a ese diferencial el grano debe cumplir determinados estándares industriales”, señaló.

Prystupa detalló que, a nivel mundial, cerca del 85% de la cebada se utiliza como forraje animal, mientras que una porción mucho menor se destina a la elaboración de malta. En Argentina, sin embargo, la participación de la cebada cervecera es significativamente más importante y representa aproximadamente un tercio del destino total del cultivo.

El punto crítico aparece en el contenido de proteínas. Según el estándar comercial de la industria maltera, la cebada debe ubicarse entre 10% y 12% de proteína para ser aceptada.

“Si el contenido proteico es muy alto o muy bajo se producen maltas con bajo rendimiento industrial y cervezas de menor calidad”, advirtió el trabajo presentado por la FAUBA.

En ese contexto, la fertilización nitrogenada aparece como la principal herramienta agronómica para alcanzar el objetivo de calidad.

Prystupa mostró resultados de ensayos realizados en distintas zonas de Buenos Aires que evidencian una fuerte relación entre la disponibilidad de nitrógeno y el contenido proteico del grano. Sin embargo, también aclaró que la ecuación es compleja porque cuando los rindes aumentan mucho, la proteína tiende a diluirse. “A mayores rendimientos, menores proteínas”, resumió el especialista.

Por eso, el investigador planteó que en cebada cervecera “hay que fertilizar pensando en la proteína y no solamente en el rendimiento”.

Los trabajos presentados indican que para optimizar rindes en el norte bonaerense el cultivo requiere entre 120 y 140 kilos de nitrógeno por hectárea.

Sin embargo, para alcanzar niveles proteicos aptos para maltería muchas veces esa cantidad no alcanza.

“Con menos de 170 o 180 kilos de nitrógeno por hectárea no llegamos a una proteína aceptable para uso cervecero”, indicó uno de los gráficos mostrados durante la presentación.

Ante esa variabilidad, la recomendación técnica comenzó a cambiar. En lugar de pensar únicamente en kilos de nitrógeno por hectárea, los especialistas proponen calcular la relación entre nitrógeno disponible y toneladas de grano producidas.

Los datos presentados por Prystupa muestran que para obtener cebada con 10% de proteína se necesitan aproximadamente 23 kilos de nitrógeno por tonelada de grano, mientras que para llegar al 12% hacen falta unos 43 kilos.

El especialista también recomendó modificar las estrategias tradicionales de fertilización, aplicando menos nitrógeno a la siembra y ajustando dosis a medida que avanza el cultivo.

Según dijo las aplicaciones tempranas —entre siembra y macollaje— permiten aumentar tanto rendimiento como proteína, mientras que aplicaciones más tardías, incluso en espigazón, pueden utilizarse específicamente para elevar el contenido proteico del grano.

Para mejorar la precisión de manejo, la Fauba también trabaja con herramientas de agricultura digital como sensores remotos, medidores de verdor SPAD y sistemas NDVI, que permiten monitorear el estado nutricional del cultivo y ajustar dosis de nitrógeno en tiempo real. (Noticias AgroPecuarias)

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