Maíz: la BdeC elevó el área sembrada y proyecta ahora 61 mill/tn

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La entidad ajustó en 300.000 ha la superficie y mejoró su estimación de producción por los rindes que acompañan.

(NAP) La Bolsa de Cereales de Buenos Aires recalculó al alza la superficie de maíz para la campaña en curso y llevó su proyección de producción a 61 millones de toneladas, impulsada por mejores perspectivas de rendimiento y un ajuste metodológico sobre el área implantada.

Luego de recorrer el centro del área agrícola nacional y validar datos con imágenes satelitales, la entidad estimó una superficie total de 8,1 millones de hectáreas, lo que implica un incremento de 300.000 hectáreas respecto de la medición previa.

En consecuencia, la proyección productiva se incrementó en 4 millones de toneladas.

En paralelo, la cosecha avanzó sobre el 24,7 % del área apta, tras un progreso intersemanal de 3,1 puntos porcentuales, con un rinde promedio nacional de 87,5 quintales por hectárea. A nivel regional, los núcleos productivos vuelven a traccionar: en el Núcleo Norte los rindes promedian los 100 qq/Ha, mientras que en el Núcleo Sur se ubican en 94,8 qq/Ha.

El maíz tardío, clave en el volumen final de la campaña, transita mayoritariamente etapas de llenado de grano en un contexto de mejora agronómica. Según el relevamiento, el 98,6 % del área se encuentra en condición entre normal y excelente, reflejando el impacto positivo de las lluvias recientes.

En términos hídricos, las reservas se mantienen en niveles adecuados en buena parte del área agrícola, aunque se registran excesos en regiones puntuales como el centro-norte de Córdoba, el centro-norte de Santa Fe y el centro-este de Entre Ríos.

Mercado

El mayor volumen proyectado introduce un factor bajista potencial sobre los precios internos, en un mercado que ya venía mostrando cierta presión por oferta.

Con una cosecha que podría alcanzar las 61 millones de toneladas, el saldo exportable se ampliaría y reforzaría el perfil externo del cereal, aunque condicionado por la dinámica de los precios internacionales y la competitividad local.

En este escenario, la mayor disponibilidad también podría traducirse en una mejora en el abastecimiento para consumo interno —especialmente en la cadena de proteínas animales—, aunque con el contrapunto habitual: precios más ajustados para el productor en plena cosecha frente a una industria y exportación mejor posicionadas para capturar volumen. (Noticias AgroPecuarias)

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