China suspendió compras de carne a un frigorífico argentino por un antibiótico prohibido

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El cloranfenicol está prohibido en la ganadería argentina desde 1995 por sus riesgos para la salud humana.

(NAP) China suspendió las importaciones de carne del frigorífico ArreBeef tras detectar cloranfenicol, un antibiótico prohibido en la producción ganadera desde hace más de treinta años, en un envío de 22 toneladas. La medida obligó a activar protocolos sanitarios en Argentina para determinar el origen del lote.

La detección fue realizada por la autoridad aduanera china, que informó la presencia del compuesto en el cargamento. A partir de ese reporte, la agregaduría agrícola argentina en Beijing notificó a los organismos locales y se abrió una instancia técnica con participación del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, Cancillería y la Secretaría de Agricultura.

El cloranfenicol está prohibido en la ganadería argentina desde 1995 por sus riesgos para la salud humana. Su uso solo está permitido bajo prescripción en medicina humana y veterinaria para mascotas. Por eso, una de las primeras hipótesis que analizan los especialistas es la posibilidad de un falso positivo o la presencia de sustancias similares que hayan generado la detección.

El Senasa inició un proceso de trazabilidad para reconstruir el recorrido del producto cuestionado, desde el establecimiento de origen hasta el embarque. Este mecanismo permite identificar cada eslabón de la cadena, incluidos campos, transporte y plantas de procesamiento.

La suspensión impacta sobre uno de los exportadores más relevantes del país y genera preocupación en el sector, que advierte sobre el riesgo de que este tipo de episodios derive en mayores controles para todos los envíos argentinos.

En paralelo, referentes agroexportadores cuestionan cambios recientes en los esquemas de control sanitario, entre ellos la eliminación de registros obligatorios para empresas certificadoras. Según señalan fuentes técnicas, estas herramientas facilitaban la asignación de responsabilidades ante rechazos en destino.

El escenario internacional suma presión. Tanto China como la Unión Europea avanzan con exigencias sanitarias cada vez más estrictas, con límites más bajos para residuos químicos y mayores requerimientos de trazabilidad en toda la cadena productiva.

Los controles ya no se concentran únicamente en el producto final. Incluyen transporte, almacenamiento, logística y análisis de laboratorio. Cualquier inconsistencia puede derivar en rechazos en puerto, con impacto directo en costos y competitividad.

Además del caso de la carne, se reportaron observaciones sobre otros productos, como un envío de girasol con destino a Europa, lo que refuerza la preocupación por posibles fallas sistémicas.

En ese contexto, crece la expectativa sobre los resultados de la investigación oficial y las medidas que puedan implementarse para evitar nuevos incidentes, en un mercado donde la sanidad agroalimentaria es un requisito clave para sostener exportaciones.(NAP)

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