Los márgenes de soja y maíz están al límite en campos alquilados

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Se da en plena zona núcleo y se explica porque los precios están ajustados y las lluvias son hasta ahora muy desparejas. El cereal un poco mejor que la oleaginosa.

(NAP) Un informe de la plataforma Agbi advirtió que la combinación de precipitaciones erráticas y precios internacionales ajustados está impactando de lleno en los márgenes de soja y maíz en la zona núcleo, especialmente en campos arrendados.

A pocas semanas del inicio de la cosecha de los lotes de primera, el mapa productivo exhibe fuertes contrastes incluso entre establecimientos vecinos, donde diferencias de apenas cinco quintales por hectárea pueden definir si el resultado es positivo o negativo.

Con alquileres que rondan los 18 quintales por hectárea y una estructura de costos elevada, cada quintal adicional se vuelve determinante. En soja, con precios disponibles a cosecha en torno a US$316 por tonelada para mayo (valores de la primera quincena de febrero), el escenario es extremadamente sensible al rinde.

Según el análisis de Lucía Udaquiola, responsable de Agbi, publicado por Agrolatam, una soja de 40 qq/ha podría generar un margen neto de US$136 por hectárea, equivalente a una rentabilidad del 15% sobre el capital invertido en la zona núcleo. Sin embargo, el margen es frágil.

Si el rinde cae a 35 qq/ha por una moderada falta de agua, el resultado pasa a terreno negativo: -US$17 por hectárea, con rentabilidad de -1%.

Y con 30 qq/ha, el quebranto escala a -US$159 por hectárea, con una rentabilidad negativa del 17%. En un esquema de campos alquilados, donde el peso del arrendamiento es fijo, la menor productividad impacta de manera directa y sin amortiguadores.

Maíz

En maíz el patrón es similar, aunque con montos absolutos más elevados. Con un rinde de 105 qq/ha, el margen neto estimado alcanza los US$332 por hectárea, con una rentabilidad del 29%.

Pero si el rendimiento baja a 90 qq/ha, el margen se reduce a US$107 y la rentabilidad cae al 9%.

En escenarios más ajustados, el rojo aparece con rapidez: con 80 qq/ha el resultado es -US$44 por hectárea (-3%), mientras que con 70 qq/ha el quebranto se profundiza hasta -US$195, con rentabilidad negativa del 17%. Los precios a cosecha, en torno a US$182 por tonelada para maíz abril, no logran compensar las mermas productivas en los lotes más castigados por el clima.

Precios que no acompañan

El informe subraya otro factor clave: la alta sensibilidad económica en un contexto de precios internacionales que no muestran firmeza. La ecuación precio por cantidad juega en contra cuando el rinde cae, y el impacto es inmediato en campos arrendados.

Además, la concentración de oferta durante la cosecha podría presionar aún más las cotizaciones en las próximas semanas, profundizando el escenario para quienes llegan golpeados por campañas previas marcadas por la sequía.

Si este panorama se consolida, habrá productores que no lograrán recomponer capital de trabajo para encarar la campaña 2026/27 de granos finos. A eso se suma un dato inquietante: en varias zonas, la humedad en el perfil del suelo tampoco es óptima para el próximo ciclo.

El trabajo resume que en los lotes de mayor rinde habrá renta ajustada; en los más afectados por la falta de agua, el quebranto será inevitable. Una vez más, el clima y los precios definen el tablero productivo, donde cada quintal cuenta y la diferencia entre ganar y perder puede ser mínima. (Noticias AgroPecuarias)

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