Cerró el frigorífico Ganadera San Roque de Morón
La decisión dejó en vilo no solo a los trabajadores directos, y también a comerciantes, transportistas y productores vinculados a la cadena cárnica.
(NAP) Por la caída en el consumo y el crecimiento de las importaciones, el frigorífico San Roque, ubicado en la localidad bonaerense de Morón, cerró de manera definitiva su planta productiva. Este episodio golpe a un sector que viene en alerta desde hace tiempo, dejó a 140 trabajadores despedidos.
La medida se concretó el último viernes 27 de febrero. La empresa fundamentó la decisión en el impacto de los cambios en las condiciones económicas del país, la baja del consumo interno y la apertura de las importaciones de carne.
Los empleados comenzaron a recibir los telegramas de despido en los últimos días y pese a la intervención del Ministerio de Trabajo para intentar amortiguar el impacto social, la empresa confirmó su cierre y que avanzará con las indemnizaciones de los operarios.
En la comunicación enviada al personal, San Roque argumentó que la decisión responde a “cambios drásticos en las condiciones económicas del país” y a la “indiscriminada apertura comercial que conlleva a la importación de carnes sin ningún tipo de control”, lo que, según señaló, alteró las reglas comerciales y provocó una drástica baja del consum
No es el único caso. Semanas atrás, el histórico frigorífico General Pico de La Pampa, creador de la hamburguesa Paty, marca que se volvió genérica en el consumo argentino, desvinuló a 200 empleados tras una fuerte caída de las ventas internas.
La firma, perteneciente a Ernesto “Tito” Lowenstein, el creador de las hamburguesas Paty, envió días atrás 194 telegramas de despido a empleados de las plantas de Trenel, General Pico y Arata.
La paralización de la planta, ubicada en Trenel, La Pampa, expone la profundidad de la crisis del sector frigorífico y abre un frente de alto impacto económico, social e institucional en una de las principales economías regionales de la provincia.
Esta empresa, un emblema de la industrialización de la carne en el país desde los años ’60, pasó de faenar cerca de 600 cabezas diarias de ganado vacuno a apenas 50, una contracción que grafica con crudeza el deterioro de la actividad y la inviabilidad operativa actual.
La decisión dejó en vilo no solo a los trabajadores directos, y también a comerciantes, transportistas y productores vinculados a la cadena cárnica.
La empresa, que hasta semanas atrás contaba con una plantilla de 450 empleados, atraviesa una delicada situación financiera, con deudas de $34.000 millones, $22.000 millones a bancos públicos, y la paralización casi total de sus tres establecimientos.
La industria frigorífica argentina tiene 359 frigoríficos y matarifes faenadores que en 2025 procesaron 11,39 millones de cabezas. Los problemas se producen en un escenario en el que, además de la dinámica exportadora, crecieron con fuerza las importaciones.(Noticias AgroPecuarias)









